A ver si nos aclaramos de una vez porque estoy de los comentarios de «yo también sufro» hasta el moño. El otro día puse un post en mi Instagram denunciando que en una tienda de marca conocida no pasaban de la talla 42. Pues no tardó ni cinco minutos en saltar la típica conocida delgada diciendo: «Te entiendo perfectamente, a mí también me cuesta encontrar ropa porque todo me queda grande y la gente se cree que tengo anorexia, a las delgadas también nos discriminan a veces más que a las gordas porque a los gordos nadie os dice a la cara nada y a nosotras si».
Mira no. Una cosa no quita la otra, pero NO es lo mismo. Que te digan que «necesitas un cocido» es un comentario de mierda sí. Pero no es discriminación sistémica. A ti no te miran mal en el médico cuando vas por una gripe, a ti no te faltan al respeto en un avión porque ocupas medio asiento del vecino, a ti no te descartan en una entrevista de trabajo por tu imagen «poco saludable».
Estoy harta de que cada vez que las gordas levantamos la voz para pedir respeto básico, salte alguien a decir que las flacas también sufren. No es una competición de quién sufre más, es entender que la gordofobia es un problema social que nos humilla a diario. Si eres delgada y te dicen cosas, me parece fatal, pero no lo compares con la exclusión que sufrimos nosotras. ¡Dejadnos nuestro espacio de queja sin intentar ser siempre las protagonistas de todos los dramas!
