Os pongo en situación porque si no parece que soy una mala madre y quiero creer que no lo soy, aunque estos días no estoy tan segura.
Cuando mi hijo mayor empezó la carrera las cosas en casa estaban bien. Mi marido trabajaba, yo trabajaba, nos habíamos partido el lomo durante años para tener un colchón y decidimos que si podíamos darle la universidad privada se la dabamos. La pública no le había dado plaza en lo que quería y la privada sí. No lo dudamos. Firmamos, pagamos, cuatro años, se graduó, trabaja, está bien.
La historia que no tiene fin todavía es la del pequeño.
Entre medias pasaron cosas. No voy a entrar en detalles porque son cosas que afectan a más personas y no es solo mi historia para contarla, pero el resumen es que la situación económica cambió. No es que estemos en la ruina pero el dinero que teníamos entonces no es el dinero que tenemos ahora, y lo que antes era un esfuerzo asumible ahora no lo es.
Mi hijo pequeño tiene diecisiete años y el año que viene quiere estudiar lo mismo que su hermano. La misma universidad privada porque la pública tampoco le da plaza en ese grado. Le he estado dando vueltas a los números durante meses buscando la manera y no hay manera. No llega.
Se lo dije el mes pasado. Le expliqué la situación lo mejor que pude, le hablé de otras opciones, de otras universidadesÉl escuchó. No montó ningún drama. Me dijo que lo entendía.
Mi hijo pequeño estudia, no se queja, sale con sus amigos, hace vida normal. Y yo lo miro y pienso que está siendo más adulto que yo en todo esto y que eso no debería ser así, que con diecisiete años no tienes que ser el que absorbe los golpes que para eso estamos nosotros.
No busco que me digáis que soy buena madre. Sé que lo he intentado. Busco que alguien me diga cómo se vive con esto, porque yo de momento no lo estoy llevando bien
