Ojalá que esto lo lea un moderador humano…
En fin… Allá va…
Antes de ayer cumplí 31.
Siempre pensé que, llegada a esta edad, ciertos temas pasaban a importar más bien poco o nada. Sin embargo, llevo unos meses sumergida en una sensación constante de rechazo hacia mi cuerpo, incluyendo mi rostro. Hacía tiempo que ya no me «importaba» tanto no ser bonita, pero de repente, pum. Otra vez. Y a esta edad. A ver cómo se explica eso…
Personalmente, he de decir que nunca me ha interesado el físico de otros. Soy mujer heterose-xual, y lo último que me ha llamado de los pocos hombres con los que he estado (que son aquellos con los que realmente me ha apetecido estar) ha sido su físico. Quiero decir: me da igual si el hombre que me atrae tiene o no «barriguita de más», demasiado pelo o demasiado poco, si viste mejor o peor, si tiene granos, barba… yo qué sé. Mucho menos le doy importancia al tamaño de su miemb-r*, que me va a fascinar y voy a disfrutar igual, sea como sea. Nunca ha sido el punto. Me atrae y me excita por otras innumerables razones: la voz, la mirada, lo que piensa y dice y la forma en que lo verbaliza, los gestos… Pero conmigo… No sé qué pasa, que no puedo ni siquiera aceptarme. Y eso me entristece. Cuando una mujer (conocida, compañera, amiga, prima, hermana… lo que sea) me dice algo feo sobre su cuerpo, yo le respondo con 10 cosas bonitas que veo en él, y a veces, le abrazo. Me entristece darme cuenta de que ni siquiera soy capaz de encontrar una sola cosa en mí.
Y no se trata de subjetividades. Supongo que existimos gente fea. Es real. Es objetivo. Tengo 31 años, peso 48 kilos, mido 1’67 m, tengo 86 cm de pech*, 58-61 de cintura (depende del día de mi ciclo mi cintura es más estrecha o más inflamada), y unas caderas de 88 cm que también detesto (y siento utilizar ese verbo, pero es lo que me sale expresar…). Pero ahí están. Son medidas. Son números; números exactos. ¿Existe mayor objetividad que un número? En cuanto a mi piel, diría que soy bastante morenita, es lo que tiene nacer, criarte y disfrutar de una ciudad donde siempre sale el sol. Pero claro, no dejo de ser europea, lo que significa que mis se-n*s, mi pu-bis y parte de mis musl*s y glúte*s son más pálidos que una pared. Se siente «discontinuo», no sé. Desde luego una piel así de dispar, no es estética… En lo que respecta a mis facciones, mi pelo es moreno casi negro azabache (aunque en verano se vuelve mucho más claro), mis ojos son oscuros y diría que no recuerdo mi mirada sin ojeras… (no es broma, para mí que nací con ellas…), la forma de mi cara es bastante ovalada, y mi nariz finita y grande (siendo honesta, me dan ganas de arrancármela en los peores momentos…). Hace un par de años me preguntaron si era mayor de edad antes de permitirme entrar a un concierto, y unos meses más tarde, sucedió lo mismo en un aeropuerto. Y este verano, ya con 30…, unas amigas de mi madre que conocí me hablaban como a una adolescente, cuando les dije que tenía 30 años, me respondieron «uih, si pareces una adolescente…». A la gente de mi alrededor todo esto le resulta cómico, pero yo estoy segura de que se debe al tamaño de mis se-n*s…
Sobre las creencias, principios, juicios y criterios, cada persona tiene los suyos. Por eso buscamos y conectamos con personas afines (algo que influye a nivel se-xual). Soy una mujer con bastante li-bid*. Y lo siento si a alguien ofende, pero siempre me he posicionado absolutamente en contra de la p*rn*-grafía y la pr*s-titución (ya sea en línea como física), en cualquiera de sus formas. Cuando conocí a mi actual pareja, con quien llevo 4 años y medio de relación, parecía encajar conmigo. Ya al inicio, me dijo (y explicó) considerarse gris-exual. No lo entendí bien al principio, pues los primeros meses teníamos sex* a diario, y siempre comenzaba él. Pero, con el tiempo, aunque seguía (y disculpad) «viniéndose arriba» conmigo solo por tenerme cerca (hemos vivido juntos durante casi 3 años), el sex* disminuyó muchísimo, y yo me adapté a sus necesidades se-xuales, a pesar de mi li-bid*. Sin embargo, hace unos meses descubrí que tenía una ¿segunda personalidad? Ha estado consumiendo p*rn*-grafía y pr*s-titución en línea a diario a lo largo de nuestra relación: en el trabajo, en la universidad (volvió a estudiar para continuar especializándose y aumentar de rango), en el transporte público, en la sala de estudio, en una u otra cafetería… y sí, en nuestros pisos donde hemos estado viviendo juntos… Básicamente, mientras yo le cocinaba la cena, él se conectaba desde nuestro baño a alguna chica rusa de 19 años que encontrara en línea, o se tragaba medio P*rn-Hub. También dibujos de anime de personajes de 14 años, y así. Desde que lo hallé, no he vuelto a ser la misma. Ahora él está en terapia con un equipo bastante bueno que sus padres han localizado (parece que descubrió la p*rn*-grafía a los 8 o 9 años por su hermano mayor, y que eso no casó muy bien con su TDAH, aunque tiene un CI alto) y un Grupo de Ayuda Mutua, y, de repente, siente asco por ese mundo: no quiere ver anime ni leer manga, tras 3 o 4 meses sin nada de consumo, probó a ver unos vídeos, y en lugar de excitarse, casi vomitó (tuvimos que salir a caminar para que le diera el aire), lleva desde el día en que lo destapé (unos 5 meses) sin utilizar el móvil… El psicólogo piensa que está avanzando muy bien, pero que en gran medida se ha debido a mi esfuerzo (le organicé un plan de acción cognitivo-conductual tipo medio plazo en la primera semana). Sin embargo, es algo que me ha destrozado, por varias razones:
1. Al haberlo apoyado y cuidado durante todos estos meses de proceso, siento que quizás una parte de mí apoye a su vez a esa industria, a los dibujos de carácter pe-dófil* (tengo sobrinas de la edad de esos dibujos, Dios mío…), las redes sociales y apps tipo Telegram como material p*r-n*-gráfic*, etc. Insisto que no trato de ofender a nadie, es solo que cada cual tiene ideales y principios, y todo ello va en contra de los míos, y de cómo yo siento y experimento la se-x-ualidad y atracción. Y no sé si al ayudarlo, de algún modo apoyo a ese mundo, a mi sentir, cosificador y denigrante.
2. Soy periodista y antropóloga. Siempre me han interesado la investigación cualitativa y las cuestiones sociales y humanas; las personas desde lo más intrínseco de ellas. Incluso tengo una publicación de hace varios años sobre la sociedad moderna y las nuevas adicciones. Pero ahora, solo siento que, como científica social, desde luego no soy más que un fraude, por no haber sabido ver a un adicto con el que comía, dormía, salía, entraba, tenía se-x*…
3. Siento un poco de miedo. Junto a la adicción, el equipo de terapeutas ha encontrado que él ha desarrollado una mitomanía muy férrea. Parece ser que las dos décadas de p*rn*-grafía desde esa edad le han producido alteraciones de manera directa en la materia gris de regiones prefrontales del cerebro, de entre otras muchas actividades, también encargadas de empatizar, lo que facilita la faceta mitómana. P.e., tengo un pequeño problema de salud, un endometrioma de más de 5 cm de diámetro en un ovario, que algunos días me deja un poco para el arrastre, la verdad. Pero digamos que para él se convirtió en algo que ha utilizado para jurar en numerosas ocasiones cuando le he preguntado alguna vez si él ha consumido p*rn*-grafía durante nuestra relación (sencillamente siento que cada cual tiene sus ideales, y algunos son importantes de compartir: repito no estoy negando la forma de vivir la se-x-ualidad de nadie). «Te lo juro por tu endometrioma». Saber que me ha mentido a diario… me produce cierto miedo. Como una especie de inseguridad.
También, él me admitió que le resultó muy fácil mentirme, por el alto respeto que concibo a la privacidad (nunca me asomé a sus pantallas), y carecer de redes sociales. Por ejemplo, hace un par de años, me prestó su portátil durante todo un fin de semana (antes de que cambiara el mío, que iba mal), y cuando le descubrí hace unos meses y le pregunté cómo se atrevió a prestarme un portátil todo lleno de p*r-n*-grafía en sus discos duros y pestañas de Internet, me respondió que porque sabía que lo usaría para mi tarea, y nada más. Esto me ha hecho sentir estúpida, pero es que nunca había pensado que una pareja tuviera que «espiarse»… Si os soy sincera, siempre he sentido que tener privacidad en la relación no significa hacer cosas que hagan sentir mal a tu pareja si las descubriese.
Por otro lado, me confesó que la razón por la que nunca me contó lo que hacía, fue porque se sintió muy atraído física y mentalmente por mí al conocerme (teníamos un par de amigos en común, y nos hicimos amigos muy rápido y fácil). En sus relaciones anteriores, nunca se había sentido así, de modo que se lanzó (él es bastante directo y sincero en ese sentido), se enamoró, y no quiso que yo no accediera a tener algo serio con él, por lo que lo ocultó. Nunca se había sentido de esa forma, y no quiso perder la oportunidad. Eso también me da miedo, pero a su vez pena, porque yo siento que el hombre que a mí me enamoró, no es el mismo hombre. Se siente un poco disfórico… Y es muy duro, porque por razones ligadas a su especialización, ahora estoy viviendo a 15 mil kilómetros de mi familia (evidentemente, tomé esa decisión antes de conocer la verdad). Y, a pesar de mi edad (y de que soy la persona que conozco que más disfruta de su soledad), me siento triste y sola.
4. He «conocido» (quiero decir, visto en fotografías) a algunas de sus actrices y pr*s-titutas en línea más frecuentadas por él. La verdad, son preciosas. Se siente extraño que ninguna se parezca en nada a mí… En nada… Dios, no tienen ni poros en su piel, la cual además es super uniforme… En fin, sabía que yo tenía muchos defectos, y daba las gracias cada día porque él los amara: mis pequeños sen-*s, mis musl*s carnosos, mis estrías… Ahora, ellas están siempre en mi cabeza (Indigo White, HopeHeaven…), y admiro lo que la naturaleza ha hecho con ellas, pero, la verdad, ahora soy el triple de consciente de mi físico. Y no puedo evitar comprender que él no respondiera a mi li-bid* por mirarlas a ella (aunque, insisto, no defiendo esta industria, y por favor, que nadie se ofenda…).
La verdad es que no tengo redes sociales. Nunca he tenido. Me he creado esta cuenta hoy, para esto, y nada más. Estos meses he descubierto WeLoverSize, buscando leer a personas en esta o situaciones similares, pero no he interactuado: únicamente necesitaba leer a otras personas, me encanta escuchar. He de decir que he descubierto en esta una comunidad muy humana. Así que, solo quiero probar suerte.
Como sea, a quien me lea: GRACIAS.
Sé que he escrito demasiado… (y para colmo, últimamente no sé qué pasa, que escribo y me expreso «como el cu-l*», se me ha olvidado hablar, parece: cambio los nombres de las cosas, olvido los nombres de las personas de mi día a día… jajaja).
Pero lo único que busco es saber si hay alguien más ahí objetivamente no bonita, y que me ayude a que, sencillamente, deje de importarme.
Solo busco eso, nada más. Una batería de consejos a seguir para que mi físico sea algo que ignorar, y continuar con mi vida.
Si no me importa el físico del resto, ¿por qué ha de lastrarme el mío propio?
No busco consejo de pareja, ni de maquillaje (jamás he usado esa cosa, me gusta poder rascarme un ojo si me pica, o pegar mis mejillas a las mejillas de mi sobrinitos…), ni de cirugía…
Solo quiero saber cómo aceptarme.
También llevo unos meses sin li-bid*, no sé qué me pasa. Me siento distinta…
