A veces me siento inferior a mi pareja porque él ha tenido muchísimas más parejas sexuales que yo. Obviamente tengo un problema de autoestima y hago terapia. Tengo rachas mejores y peores y ahora estoy en una mala y escribir me ayuda a comprenderme mejor.
¿Cuántas son pocas parejas sexuales para mí, porque esto es relativo? Pues entre 20 y 30. Pero esto cobra más peso cuando él me habla de su vida sexual. Creo que realmente lo que me hace sentir mal es cómo él ha vivido esa vida en comparación conmigo.
A menudo hace alusión a la adolescencia, esa época en la que todos nos movemos por las hormonas y todos se lían con todos entre borracheras. Me resulta doloroso recordar esa época porque eso que él cuenta es lo que yo siempre anhele pero nunca viví. Tuve algunos rollos y a los 17 mi primera relación seria, que duró dos años pero a menudo fui la aguantavelas del grupo y sentía que tenía que dar las gracias si alguien se fijaba en mí. Y creo que así me he seguido sintiendo el resto de mi vida.
He tenido poco sexo de una noche y solo un par de veces me ha valido la pena. Épocas en que he tenido varios rollos a la vez es como que me saturo. Como que me da pereza conocer un cuerpo nuevo. Supongo que no haber tenido nunca una buena relación con el mío, también tiene algo que ver. Y supongo que por eso también he buscado siempre que me quieran, porque yo misma no sé. Tal vez por eso nunca he sabido disfrutar del sexo puro y duro y cuando él me cuenta lo que ha disfrutado, siento en parte envidia por él y en parte pena por mí.

También me parece que donde él ha crecido, había más libertad y en cambio en mi entorno, rápidamente eras una guarra y a la mínima te pedían tener algo serio, con lo cual he aguantado muchas relaciones que bien podrían haberse quedado en un follamigo, que nunca acababan bien y que, aunque yo no quisiera verlo en aquel entonces, no me querían.
En mi juventud tuve una época en que fui muy delgada, más de lo normal. Realmente pasaba por una mala racha y dejé de comer pero en ese momento fue en el que más ligué de toda mi vida y aún así, no disfruté del sexo porque no tenía lívido. Era como una muñeca, físicamente pero también sexualmente, porque los otros disfrutaban con mi cuerpo pero yo no. Y de repente me encuentro con 30 años, con pareja estable y maravillosa pero con la sensación de que me he perdido algo y que ya no podré recuperarlo. Y cada vez que él hace algún comentario sobre su pasado, sin maldad, me acuerdo de que yo nunca he vivido eso de estar cada finde con alguien nuevo, que muy pocos se han fijado en mí y que por qué será que sigo esperando a que llegue mi momento.