Hola a todas!! Llevo ya unos años leyendo el foro, pero es la primera vez que escribo, muchas de vuestras historias me han ayudado y hoy os traigo la mía, esto me pasó hace ya algún tiempo, pero es algo sobre lo que suelo pararme a reflexionar y quería compartirlo y leer algunas opiniones.
Resulta que empecé en un instituto nuevo, donde no conocía a nadie, y suele costarme bastante integrarme, pasaron casi dos meses de curso hasta que encontré mi grupito de amigos, Con el resto de mis compañeros tenía una relación normal, pero al no ser yo muy extrovertida, no me llevaba especialmente bien con nadie de fuera de mi grupo, pero tenía un compañero que SIEMPRE venía a junto mía, me hablaba un montón etc.
Yo al principio pensaba: Jo, que majo, ve que soy tímida y que no encajo mucho e intenta hacer que me suelte (A veces me resultaba un poco pesado, pero tampoco le di demasiada importancia). El tema es que empezó a pasar el tiempo y cada vez sus bromas se iban haciendo más y más pesadas, llegando a meterse conmigo a nivel sexual, preguntando cosas tipo que si siempre iba rodeada de chicos porque me los follaba a todos (soy la única chica de mi grupo), que a ver cuando me acostaba con él, y otras cosas más concretas que no recuerdo exactamente, además de que me seguía a todas partes. Llegó un punto en el que yo estaba harta de él, y siempre me alejaba lo máximo posible, pero el punto de no return fue un día que nos llevaron de excursión.

Ese día el ambiente estaba cargadísimo porque había un montón de gente en un espacio bastante pequeño,y yo estaba muy mareada, con un dolor bastante intenso de cabeza, total que no estaba para aguantar movidas de esta persona,lo peor es que él lo sabía porque se lo había dicho ya varias veces, pero en lugar de dejarme en paz, estuvo más insoportable que nunca, llegó a hacer poemas sobre mis tetas, intentó tocarme el culo, me siguió por todas partes e incluso llegó a empujarme (si no llega a ser porque me cogió mi mejor amigo me hubiese comido el suelo de lleno).
Cuando llegué a mi casa estaba fatal de ánimo e incluso pensé en no ir al día siguiente, pero al hablarlo con mi mejor amigo, me dijo: «No merece la pena faltar por esto, ve y habla con él, no creo que sea tan estúpido de no parar si se lo pides». Me pareció que tenía razón, entonces seguí su consejo e intenté hablar con mi compañero, pero su respuesta fue: «ay tía, tampoco te lo tomes a mal eh, es que mi sentido del humor es así, tú ni te rayes, si soy así contigo es porque me caes bien» y siguió tratandome como acostumbraba,
Hasta que fue mi mejor amigo a hablar con él (me consta que tuvieron una discusión bastante acalorada porque mi mejor amigo le dijo algo tipo que tenía que respetar a las mujeres y el otro se enfadó bastante), pero el caso es que ahí me dejó en paz durante una temporada, aunque acabó volviendo, y por más que le dijera que me dejara en paz, nunca lo hacía a menos que se pusiera mi amigo en medio.
Mi pregunta es: ¿En serio en pleno sXXI tenemos que seguir siendo damiselas en apuros?
Perdón por tanto texto, y gracias por leerme.