Hola chicas,
Mi chico se acaba de comprar una casa y se la entregan el año que viene. Nuestra idea es irnos a vivir juntos cuando eso pase y, desde que empezó a coger forma idea de la compra hasta ahora que ya ha firmado el contrato de compraventa, me rondan por la mente una serie de pensamientos que no sé cómo gestionar.
Veréis, tanto él como su familia cuidan mucho su alimentación. No compran absolutamente nada que tenga colorantes, conservantes y demás porque «el alimento es el combustible del cuerpo» y, la mayoría de los productos que cumplen con estos requisitos son mucho más caros que los de marca blanca.
Yo no le quito razón pero, no sé si es porque vengo de una familia que de un tiempo a esta parte, no está económicamente tan bien como antes y he visto a mi madre hacer verdaderos malabares con el dinero que, cuando veo lo que se gastan en comprar alimentos con estas características, me parece una burrada.

Además, él nunca ha vivido fuera de casa y es un animal de costumbres y su idea es que cuando vivamos juntos, vayamos a comprar al mismo mercado al que van sus padres. Evidentemente, la calidad de ese mercado se nota pero también se paga. Por poner un ejemplo, no concibo pagar por un kilo de judias verdes 9€. Imaginad la cantidad de dinero que se gastan cada vez que van ahí.
Nunca pisan Mercadona, como mucho Hipercor (para yogures) y una tiendecita que tiene un poco de todo debajo de su casa pero que también se sube a la parra con los precios de algunas cosas. Por ejemplo, no compran tomates normales sino jabugos a 14€ kilo.
No me malinterpreteis, no soy nada tacaña pero yo creo que mi novio no es consciente de que sus padres ya están jubilados y tienen una muy buena pensión con la que se pueden permitir gastarse lo que quieran en comida pero cuando nosotros vivamos juntos creo que no vamos, ni mucho menos, a poder seguir ese ritmo. De hecho imagino que cuando se casaron y se fueron a vivir juntos, no tenían tantos miramientos con los ingredientes.
Mi novio gana lo suficiente como para haberse podido comprar una casa él solo (es hijo único y sus padres le van a hacer una donación de dinero importante para que se le quede una «pequeña» hipoteca) pero cuando ya no viva con sus padres, entre la hipoteca y gastos… No sé cuanto piensa que le va a quedar para comprar comida.
Yo ahora mismo he vuelto a la universidad presencial y estoy tirando de ahorros y de una herencia para sobrevivir mientras termino. Cuando me mude con él tengo que ver cómo lo gestiono. Yo quiero trabajar (como he hecho toda la vida) pero él dice que no me preocupe por eso. Cómo no me voy a preocupar si no quiero que me mantenga ni mucho menos… Pero tampoco quiero gastarme «todo» el sueldo o mis ahorros en la comida que a él le gusta. Recuerdo un día que me dijo que comprara yo en el supermercado mantequilla y pan bimbo mientras él hacía otra cosa mientras, y tenían que ser una marca concreta. En total casi 10€ las dos cosas y yo flipé.
No sé, cuando yo he vivido sola (por circunstancias tuve que volver al nido), tenía organizado el frigorífico de una manera bastante eficiente y sus costumbres me desmontan mis dotes de ama de casa!
A eso hay que añadir que en su casa tienen la calefacción a tope, siempre tienen las luces de toda la casa encendidas para ambientar (por ejemplo, estan en el salón viendo la tele y en su habitación y el pasillo hay varias luces encendidas). A mi todo eso me chirría mucho porque es un gasto absurdo y supongo es que también estoy acostumbrada a que en mi casa no se pone la calefacción desde hace años y mi madre va apagando todas las luces y quitando bombillas de las lámparas. Ahora con lo que ha subido la luz me ha dicho que intente no secarme el pelo con el secador…y me da vergüenza que venga mi chico a casa porque hace mucho frío y yo estoy acostumbrada y el no se queja pero yo lo paso mal con todo esto. También, me he acostumbrado a ir a comprar a distintos supermercados porque la leche está mas barata en uno, él no se qué es mejor en otro… Y así. (No me quiero justificar pero para que quede este frente cerrado por si acaso, yo pongo dinero en mi casa, lo que puedo, y mi madre no tiene mala pensión pero se ha acostumbrado a vivir ahorrando así y cualquier cosa que le diga es una guerra perdida.)
Sinceramente tengo miedo de cómo nos vamos a apañar viviendo juntos porque no quiero ser una miserable pero tampoco una derrochadora y no sé gestionarlo.
Se lo he dejado caer sutilmente pero no lo pilla: «el Mercado es sagrado». Supongo que tiene que ver con que no es consciente de los gastos de una casa porque en la suya nunca ha tenido que poner un euro y por eso pensaba no tener esta conversación hasta que llegue el momento de mudarnos y lo vea por si mismo pero a la vez, no paro de pensarlo y me agobia un poco la situación. Tampoco sé como plantearlo porque no es lo mismo que sea nuestra casa a su casa (aunque el habla de nuestra casa aunque sea suya y de momento nunca me ha hecho sentir incómoda con eso).
Si habéis llegado hasta aquí muchas gracias por leerme. Siento haberme explayado tanto.