¡Hola WLS!
Soy fiel seguidora del blog, y de ahí que escriba en busca de ayuda. Perdonad por la extensión del texto pero quiero que se ciña todo lo posible a la realidad.
Os pongo en antecedentes. Durante 4 años, he tenido una relación buena con mi pareja. Es más que eso, la relación que siempre soñé tener. Dos de esos años, vivimos en la misma ciudad y los dos restantes, estábamos separados por cuestiones laborales, pero pasábamos juntos cada fin de semana.
Al ser de distintas ciudades y él vivir fuera, cada vez que nos veíamos dormíamos en casa de mis padres.
Primero, yo no he tenido ningún contrato de larga duración hasta ahora, por lo que seguía viviendo con mis progenitores. Segundo, eso hizo que mis padres hayan alcanzado un grado de relación bastante estrecha con él (dato importante para después).
Hace 10 meses, conseguí un trabajo estable y bien remunerado, aunque lejos de casa (2h de avión). Siempre he sido de las personas que se quejaba de las que por una pareja, dejaban el trabajo o sus estudios a un lado.
En abril lo dejamos por un periodo de tiempo. Le dejé yo porque sencillamente me insinuó que, “cuando uno no tiene en casa lo quiere, termina por buscarlo fuera”. Esas fueron sus palabras, concretas y concisas.
¡Imaginaos mi cara cuando me lo dijo por teléfono! Encima, vivo sola y eso despertó en mí, inseguridades y especulaciones sobre la vida que llevaba desde que yo no estaba.
Decidí poner fin a la relación sin peros ni trabas. Mi padre me apoyó de forma clara y concisa. La decisión era mía y él iba a estar ahí para apoyarme. Mi madre fue harina de otro costal.
Ella lo ve como a un hijo. Y sin entrar en más detalles, la entiendo a la perfección. Él fue a casa, les lloró, les dijo que estaba arrepentido, que él estaba francamente enamorado, etc.
Mi madre me insinuó que una relación no se rompía así como así, y que nos debíamos al menos una charla en persona. Que su intención no había sido hacerme daño, y que básicamente al ser una persona parca en palabras, la había cagado sin querer. En definitiva, un bonachón al que le cuesta expresarse.
Quedamos y bueno, él repitió lo mismo que les había dicho a mis padres. Yo estaba rota y al mismo tiempo, muy dolida, pero seguía queriéndolo así que volvimos.
Dos meses después, él pidió una excedencia en su trabajo y se mudó aún más lejos. Y en todo momento lo apoyé en su decisión. En el trabajo le va genial pero su vida social es bastante reducida.
Soy bastante comprensiva en lo mal que se pasa al llegar a una ciudad, ser la nueva y no tener a penas contactos. Le ofrecí mi ayuda y no la quiso, ya que tengo familia y amigos en la ciudad.
Ha dado con algún amigo de la infancia con el que sale de vez en cuando. Pero cuando no tiene planes, vuelve a dejar de ser encantador, y empieza a soltar perlas por esa boca.
Lleva tiempo pidiéndome que mande mi CV a distintos sitios de la ciudad. Y en una semana, lo envié a los 20 sitios que me recomendó. Con la expectativa de dar un paso más en nuestra relación, ya que es mucho tiempo el que llevamos separados entre uno y el otro.
Pero ayer se volvió a colar, y hoy vuelve a restarle importancia a sus palabras…
Me dijo que le extrañaba que no me hubiesen llamado aún para ofrecerme trabajo; que si estaba segura de estar diciéndole la verdad; que iba a llamar personalmente para preguntar si habían recibido mi CV. Todo hasta el punto de pedirme que se lo jurara.
Y finalmente y como quien no quiere la cosa me soltó, “algo tendrá (la ciudad donde trabajo) para que te guste tanto, y no te quieras venir”. Todo dicho con rintintín.
Cuando he sacado el tema, me insiste en que no soy capaz de ver el lado bueno de esto. Que él simplemente quiere que convivamos. Que deje mi trabajo para buscarlo allí. Que él en mi lugar lo haría. Que yo sólo he malinterpretado sus palabras.
Ahora estoy sola en mi piso, con el corazón en un puño y un nudo en el estómago. Incapaz de discernir si me estoy volviendo loca y él tiene razón. Si soy incapaz de ver como él dice, la finalidad. Que es querer avanzar en nuestra relación.
Me da miedo llamar a mis padres y contarles lo sucedido porque temo que mi madre, vuelva a excusarlo. Frente a ellos, se frena y termina por ser, el niño que tira la piedra y esconde la mano.
Me da miedo no sentir el calor y el apoyo de mi madre que es bastante concreta en sus opiniones. Me da miedo su falta de comprensión hacia mis sentimientos.
Me siento sola. Vivo sola. Y la forma de proceder de mi pareja, me lleva a poner en duda si quien lleva la razón es él, y yo me estoy desquiciando, y volviendo tarumba por algo sin importancia.