Lo mismo. Iría con mi cartita de renuncia a mis superiores, y les explicaría la situación enseñándoles la carta.
Y después, puede seguir diciendo misa, que todos sabrán lo mentirosa y mala que es. Ella solita se lo guisará y se lo comerá.
Y si es cierto que sus sigue hinchándote las pelotas, le dices que tienes la carta de renuncia firmada y guardada y la puedes denunciar por difamar.