Es que no sé ni qué poner. Me acaban de pasar este tweet y estoy que me muerdo las uñas de la rabia. Os lo comparto.
De nada sirve que en tu lencería ponga Calvin Klein👙, si en tu cuerpo pone Burguer King….😂 guauuu guauuuu
_______It´s useless to have Calvin Klein lingerie👙 if you have a Burger King body 😂. Guauuu guauuuu pic.twitter.com/skdQHh3TzR
— Leire Fernández (@grleire) April 28, 2020
Ella es Leire Fernández una atleta parece ser muy conocida en el círculo de este deporte. Yo personalmente no la conocía de nada hasta esta misma mañana cuando me enviaron el enlace. Esta señorita se entrena a saco y es perfecto ya que es parte de su trabajo, pero por lo que vemos también tiene tiempo para hacer un poco apología de la gordofobia aludiendo a que de nada sirve llevar unas bragas de Calvin Klein si tu cuerpo es de Burger King.
Es aburridísimo tener que explicar cada dos por tres que ni su cuerpo fibrado es lo más top, ni mi cuerpo de la 54 mola más que otros. ¿Cuándo entenderá la peña el significado de la palabra diversidad? ¿Tan difícil es?
Es que además no sé qué busca esta mujer con su tweet más allá de generar discordia. Ella, que ha dicho no querer ofender a nadie, pero se dirige a todos aquellos con más kilos en el cuerpo llamándoles a ponerse en forma. Por sus santas narices, porque es lo que vale, lo demás es un error.
Y lo peor de todo no es que esta chica piense de esta manera sino los muchos que la han apoyado con mensajes como ‘¿No ves los perfiles de los ofendiditos? Ninguno de esos han visto un gimnasio en su vida’. ¿Pero qué mierda de superioridad moral es esa? Es que ahora el que te machaques en un gimnasio te hace mejor, te hace válido para criticar mi físico y mi cuerpo. Todo correcto.
Tampoco apoyo a todos esos que le han respondido con su misma moneda poniéndola a ella de anoréxica o pidiéndole que se coma un par de Whoopers. No. Esta chica puede tener el cuerpo que ella quiera, puede vivir si quiere en un gimnasio y pasarse las 24 horas del día colgada haciendo dominadas. Al igual que yo puedo preferir irme al cine, quedarme en mi casa haciendo un maratón de Netflix mientras me como un bol de palomitas.
No hacemos daño a nadie, y mientras estemos a gusto con nosotros mismos y seamos conscientes de lo que somos y cómo somos, está bien. Dejemos de intentar dar lecciones de vida y de moralidad a los demás como si lo nuestro fuese lo único válido. Vive y deja vivir, ¡joder!