Buenas chicas, hace algún tiempo vine al foro en busca de apoyo, porque me enfrentaba a un proceso de infertilidad bastante largo y mi mejor opción, llegada a ese punto era la ovodonación.
Pues vengo a contar mi segunda parte. Lo primero agradecer muchísimo a todas las que me contasteis vuestra historia en primera persona porque de verdad que me reconfortó muchísimo escuchae vuestras historias. Recuerdo sobre todo a una chica que me contaba como tenía a su nena durmiendo acurrucadita con ella, y lo poco que le importaba en ese momento la cuestión genética. A la que vino a dar lecciones de feminismo le repito, que su juicio no solicitado creo que a ninguna nos sirvió para nada.
Porrr otro lado, una vez comenzó mi proceso es como si… todo empezara a salir bien. Las malas noticias parecían haberse agotado. Me tocó una donante que resultó ser la diosa de la fecundidad (a la que siempre agradeceré que me regalara lo mejor de mi vida hasta ahora). Primera transferencia en fresco y embarazada. Eso sí, menudo primer trimestre hasta el culo de progesterona. Resultó que hornear se me da mejor y fabriqué una niña de 4 kilos y pico. El parto regulero, pero esa primera noche juntas en la cama, cuando todos estaban dormidos y yo le hablaba, y se calmaba, no hay duda de que la había hecho yo.
Sobre el duelo genético, no voy a negar que existe y que a veces pincha. Es un calco de su padre, y me duele un poco a veces. Pero es una niña fuerte, valiente y risueña. Y sana. Me vale. Yo ya no importo tanto, solo me preocupa ahora cómo se lo contaré.
Una vez parida, marchando las cosas bien (con todo lo que implica la maternidad) y con una reserva de embriones para repoblar la patagonia empecé a plantearme la posibilidad del segundo. Mis traumas de la infancia me llevaban a pensar que tener un igual, genéticamente también, le haría más fácil asimilar lo que algún día le tendría que contar. Que no se sentiría tan sola (en terapia entendí que la que se sentía sola era yo). Postpuse un poco la decisión porque a pesar de ir a cumplir los 41, pues consideraba que tenía un poquito de margen para disfrutar de la hija única. Y tenía dudas, la verdad.
Os juro que solo tuve sexo 1 vez a los 6 meses de dar a luz. Mi madre se llevó a la niña a dar un paseo. Me cundió un montón, tanto que… embarazo espontáneo…
Yo que defiendo la evidencia científica hasta la muert3, cuando mi madre me dice que se lo dijo una que le echó las cartas… me tengo que callar.
Y aquí estoy chicas. En el sofá con una nena a punto de cumplir 1 año, sintiendo las patadas de su hermana. En el anterior post os conté que me toca vivir todas las experiencias… esta vez ha sido el embarazo no planeado. Pensé que nunca sabría lo que es mirar a tu hija y verte físicamente reflejada y me daba pena. Sabéis que? Por si a alguien le sirve, desde mi perspectiva actual, la genética me da exactamente igual. La siento igual que a la primera.
Gracias de corazón a todas por el apoyo.
Mi consejo para las siguientes, no os lo penséis
