La tintorería chicas, allí me enteré de que mi novio me estaba siendo infiel. Todo culpa por supuesto de mi pareja y de lo imbécil que siempre ha sido, aunque yo no me diese cuenta hasta hace poco.
Normalmente siempre íbamos a la misma tintorería pero resulta que hace un mes cerraron por reformas. No es un establecimiento al que vayamos muy a menudo pero coincidió que tenía que llevar a lavar un traje de mi pareja para una boda y también una alfombra con la que habíamos tenido un accidente.
Así que una tarde me fui a la tintorería de en frente de casa donde nos conocen de sobra de vernos pasar todas mañanas. Importante detalle porque gracias a eso me enteré de absolutamente todo.
Yo no le dije a mi novio que había llevado allí su traje, simplemente lo llevé junto con la alfombra y el día que me dijeron volví para recogerlo todo. Entro esa tarde, les doy el ticket y mientras una de las chicas pone en marcha el carrusel de prendas la otra me pregunta muy segura que si de lo otro no traje el ticket. Al principio pensé que se refería al de la alfombra pero entre ellas se pusieron a hablar y me di cuenta de que no. Así que me hice la tonta y solo les dije que no, y una me dice que es que ese ticket se lo dio a mi pareja. Muy agradable me dice que no me preocupe que lo buscan que ella se acuerda de que era un camisón precioso de satén y yo me quedé con cara de póker pero algo me hizo no decirles nada.

Mientras lo buscaban les pregunté si estaban seguras que era de mi pareja y me dicen las dos que sí, del chico que pasa a pasear al husky todas las tardes, y ese era mi novio sí o sí. Me plantan delante un camisón de satén increíble y me explican muy amables que la mancha del pecho no ha salido del todo que no me cobran el lavado porque por más que le dieron no salió.
Les doy las gracias y me voy con una rabia encima y un desconcierto que no os imagináis. Sí, ellas no lo hicieron bien porque no podían darme a mí esa prenda, fue una cagada por su parte, pero ¿y el favor que me hicieron?
Llegué a casa y planté el camisón colgando de los tiradores del armario. Al rato llegó mi novio, lo vi entrar en el cuarto y no dijo ni pío, estuvo un rato en silencio total. Volvió a la sala y me preguntó de dónde había sacado ese camisón, estaba totalmente descolocado, rojo como un tomate y sudando a chorros. Le dije que le había hecho el favor de recogérselo en la tintorería. Acto seguido le pedí explicaciones pero estaba tan nervioso que no fue capaz ni de inventarse una burda mentira. Me dijo que vale, que había sido un imbécil y que lo perdonase. Escupió todas sus mentiras en ese mismo momento: 6 años juntos, en los últimos 2 meses había estado tirándose a otra, una compañera de trabajo. Había llevado su camisón a lavar porque se lo había olvidado en casa y tenía una mancha muy fea en el escote, habían pasado el fin de semana follando en nuestra cama mientras yo me había ido a visitar a mi hermana a la playa.
Gracias chicas de la tintorería, no sabéis cuánto bueno habéis hecho por mí.