Que vaya por delante que soy madre y hablo desde la experiencia. Propia y ajena. Porque veo cada cuadro cuando voy a llevar a mis hijos al colegio que me deja ojiplática. Y ya, cuando hablo con la profesora de mi hija pequeña, que somos del mismo pueblo y nos llevamos bien, me quedo muerta matá.
Ya no es que lleguen a infantil aún sin haber quitado el pañal, cuando los pediatras recomiendan quitarlo entre los dos y tres años (yo le hice caso a mi pediatra con mis dos hijos y no fue para nada dramático). Es que veo llegar a clase a niños de infantil, acompañados de sus padres, en pijama, descalzos, una niña con tacones de Frozen como calzado (sin estar en Carnaval)… Y es cada vez más habitual, no son casos aislados, no.
Por lo visto no está de moda poner límites a los niños, no vaya a ser que se traumaticen. ¿Y qué es eso de seguir los consejos de los pediatras y docentes en cuanto a hábitos y costumbres infantiles? No, mujer, mejor hacer caso a los gurús modernos de la crianza que se hartan a decir sus teorías sin ningún tipo de evidencia en las redes sociales y hay un montón de gente que les cree.
Es que escuchas los motivos que te dan los padres para presentarse con sus hijos al colegio con esas pintas y se te cae todo al suelo. Tú lo que eres es un irresponsable, que no quiere hacerse cargo de su hijo y se lo enchufa a la profesora para que lidie con él.
Porque he visto llevar al niño en pijama y decir que es que no le apetecía vestirse. Y plantarle a la profe una bolsa con ropa por si al niño a media mañana le apetece cambiarse. Y entonces, ¿qué? Que la profe deje de atender al resto de niños para ponerse a vestir al niño. Y si luego le apetece volver a ponerse el pijama, ¿qué? ¿Volvemos a parar la clase para ponerle el pijama? ¿O cómo se supone que tiene que ir esto?
La de los tacones de Frozen. Sí, he de reconocer que me afectó. Que no habían podido negociar con la niña otro calzado para ese día. Una mocosa de cuatro años. Tomando decisiones de cómo ir vestida al colegio y de qué es lo más adecuado. ¿Y si la niña decide otro día ir en bañador en pleno diciembre? Copón, que la mía un día quería ponerse el vestido que llevó de niña de las arras en la boda de mi hermana. Pues le expliqué por qué no era correcto y ya está. Claro que pilló un berrinche, pero a ver, no fue ningún trauma, ¿eh?
Hasta uno que venía en brazos de su padre descalzo y en la mano llevaba el calzado. Y el progenitor le quería dar el niño y los zapatos a la profesora y le dijo que se los pusiera ella, que él no había podido convencerle. Ese día, para mi regocijo interior, la profe se cuadró y le dijo que no, que ella tenía más niños que atender, que hiciera el favor de calzar a su hijo él mismo y que, cuando estuviera calzado, podría entrar en el aula. Oye, que el padre se ofendió. Pero lo tuvo que calzar.
Poner límites no es ser una mala madre o un mal padre. Es velar por el bienestar de tu hijo, que necesita para su correcto y sano desarrollo. Deberíamos pensar más en nuestros hijos y menos en nuestra comodidad de no querer discutirles nada, porque cansa.
