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SOS: ¿boda friki a cualquier precio?
Soy una friki de libro, siempre lo he sido y no me avergüenzo para nada de ello, de hecho, es algo que llevo con orgullo.
Cuando era pequeña, cumplía con el estereotipo de niña un poco repelente a la cual le encantaba leer y llevaba gafas y, ya de adolescente me empecé a interesar tanto por el manga como por algunos juegos de rol.
A día de hoy, voy a todas las convenciones que puedo relacionadas con mis sagas favoritas, amo Disney de forma casi enfermiza y, por supuesto, también practico el cosplay. Además, tengo la suerte de que mi grupo de amigos también forma parte de la comunidad, lo que me permite dedicar todo mi tiempo libre a este mundo sin renunciar a quedar con ellos.
El caso es que hace tres años, en uno de los días de la Cometcon conocí al amor de mi vida. Aunque somos de la misma ciudad y, por lo que luego supimos, tenemos gustos parecidos y siempre hemos estado dentro de los mismos ambientes, nunca nos habíamos visto. Si hay algo de verdad en lo que cuentan sobre el amor a primera vista, fue lo que nos pasó a Sergio y a mí ya que, desde el minuto uno conectamos y no nos hemos separado desde entonces.
Hace un año, en una performance súper romántica (y también súper friki) que se curró muchísimo me pidió matrimonio y yo, por supuesto, le dije que sí. Desde entonces llevamos organizando la boda que, si todo va bien, será a finales de este año.
Ambos teníamos claro que nuestro mundo y nuestra comunidad tenía que estar reflejada, de alguna manera, en nuestra boda. Lo que yo no esperaba es que tuviéramos ideas tan distintas en cuanto a lo que entendíamos por “reflejar” el mundo friki.
Yo siempre me he imaginado con un vestido blanco tipo princesa Disney, llegando al altar del brazo de mi padre y casándome por la iglesia. Por supuesto, querría tener algo de todo mi mundo friki en la boda, pero lo había pensado más en referencia a los pequeños detalles, los nombres de las mesas, los regalos para los invitados, el photocall, las canciones, etc.
Sergio, por su parte es todo lo contrario, quería una boda civil, con inspiración en el anime japonés y con ambientación y vestimenta de ese mundo, incluso tenía la idea de que nuestros invitados vinieran caracterizados.
Cuando nos prometimos y empezamos a hablar sobre cómo sería nuestra boda soñada, el chasco fue bastante grande, ya que estábamos a años luz el uno del otro. Y no, antes de eso, aunque habíamos hablado de boda, no habíamos entrado en detalles, supongo que porque ambos creímos que teníamos el mismo concepto sobre la misma.
Al principio, nos pusimos de acuerdo en ciertas cosas básicas y ambos cedimos en algunos aspectos. Yo acepté que la boda fuera civil y con inspiración en el anime en todos los aspectos posibles y Sergio cedió en lo de no tener que ir caracterizados.
Ambos estábamos de acuerdos así que empezamos a organizar todo en base a eso y así estuvimos hasta hace aproximadamente quince días cuando Sergio me dijo que quería hablar conmigo. Me comentó que estaba muy agobiado y bastante superado por la situación ya que estaba viendo que la boda no iba a ser como él quería y que lo estaba haciendo todo un poco a disgusto solo para complacerme a mí. En un primer momento, él había creído que podría ceder en ciertos aspectos y así lo había ido gestionando, pero se había dado cuenta de que no era así y que había decidido que si la boda no era como él imaginaba que no tenía mucho sentido hacer nada, así que podíamos ir a firmar y ya.
La verdad es que me quedé en shock porque no me lo esperaba para nada. De hecho, ya tenemos a varios proveedores contratados y muchas cosas montadas en base a la idea que ambos habíamos pactado.
Intenté hacerle entrar en razón y recordarle todo lo que habíamos negociado y cedido por ambas partes hasta llegar hasta aquí, pero él sigue en sus trece y no hay quien le saque de ahí. Dice que me quiere y que quiere casarse conmigo y por eso me propone el ir a firmar los dos solos con nuestra gente más íntima para sellar nuestro amor, pero que lo de la fiesta si no es como él se la imagina no la quiere.
Y le entiendo, porque a mí me pasa lo mismo. Entiendo que ya he cedido en algunas cosas con el objetivo de llegar a un consenso y que ambos estemos a gusto, pero no quiero renunciar a todos mis deseos solo para celebrar una fiesta. Además, la idea de ir solo a firmar tampoco me acaba de convencer ya que si me caso una vez en la vida (que es la idea que ahora mismo tengo), quiero celebrarlo por todo lo alta, familia y amigos incluidos montando un buen fiestón.
Llevamos quince días estancados en este punto y no hemos logrado avanzar nada. En breve deberíamos estar mandando las invitaciones, pero no queremos hacer nada hasta que estemos de acuerdo, por si acaso.
El agobio que tengo es muy grande y, aunque mi corazón me dice que lo importante es el hecho de poder casarnos, mi cabeza no quiere hacerlo a cualquier precio renunciando así a todos mis sueños así que estoy en una encrucijada, ¿boda friki a cualquier precio? ¿sí o no?
