Hola a todas:
Os escribo con algo que quizás no tiene mayor importancia pero que hoy me ha dejado bastante revuelta y me gustaría bastante tener vuestro feedback para saber si soy una exagerada o como abordar esto…
Veréis, de siempre me han molestado sobremanera las bromas para meterse con los demás, especialmente con lxs niñxs, ya sabéis, esas que les hacen sentirse mal, tener miedo o llenarse de rabia. Nunca he entendido el placer de ver rabiar a un/a niñx…
Desde que soy madre, esto me molesta muchísimo más y me cuesta morderme la lengua con “bromitas” que no son malintencionadas pero que siempre van en el mismo sentido: que si te quito el juguete, que si me lo das, que si te lo van a quitar, que si te llevo para mi casa… Aunque soy bastante radical con esto, también he intentado aceptar que esto está muy interiorizado en la cultura de este país, especialmente en ciertas generaciones y que no saben interactuar con un/a críx de otra manera y que bueno, que ni se dan cuenta. Así que sí, normalmente me callo o desvío la conversación hacia otro lado.

Esta mañana he salido con mi hija de algo más de dos años y medio con su bici a dar una vuelta. Han pasado varias señoras con la típica broma de “como me gusta tu bici, ¿me la das?” y cosas por el estilo que como os digo, asumo y callo, porque les veo que quieren acercarse a mi hija y es su manera, pero ya después de sortear varios rollos de estos, en un momento en que yo llamaba a mi hija a unos metros para que viniera con la bici, se le ha acercado un señor y le ha dicho: “ si no vas con tu madre, te llevo conmigo”. Se lo ha repetido un par de veces y a la tercera mi hija ha saltado la bici y salido corriendo hacia mí muy asustada.
Se me han hinchado los ovarios y le he dicho con un mínimo de educación pero muy efusivamente que cómo se le ocurre decirle algo así, que de qué va… He cogido a mi hija y me la he llevado llena de razón y contenta de por fin pararle los pies a alguien con esas gilipolleces. Al segundo ha venido el hombre súper compungido y casi lloroso pidiéndome disculpas y diciéndome que se había quedado fatal con lo que yo le había dicho, que él quería ayudar (para que mi hija viniera hacia mí) y que lo sentía.
Me he quedado un poco mal por el hombre y ya no sé si me atrevo a pararle los pies a nadie más con esas bromas. Entiendo que no se hacen con mala intención, pero joder, a la que hacen llorar es a mi hija…
¿qué pensáis? ¿Soy una exagerada de la vida? ¿cómo abordar esto, también para que las cosas cambien y la gente deje de normalizar hacer sufrir a lxs pequeñxs?
Gracias!