Me gustaría compartir una historia que me ha sucedido recientemente y no puedo quitarme de la cabeza.
Antes de Navidades fuí de compras buscando ropa, después de haber dado a luz necesitaba comprarme cosas nuevas. Vi en una de estas cadenas famosas un peto precioso, yo siempre había querido comprarme uno, pero nunca me habia visto con un cuerpo que pudiera encajar en un diseño como ese.
Me lo probé y efectivamente me quedaba fatal! Así que obviamente decidí no comprarlo.
Un mes después me tocaba pesarme (después de dar a luz me controlaba el peso frecuentemente) y sorpresa! Había perdido 3 kilos!! Una maravilla para una mujer en pleno postparto.
Fuí con mi marido y mi peque de compras y por supuesto, el peto seguía allí esperándome, me quedaba fantástico! Mi marido me dijo que estaba guapísima y me lo llevé a casa encantada.
Esta historia acabaría aquí de no ser porque días después mi marido me dijo: «no te peses en el suelo del baño, que está desnivelado y no pesa bien». Fuí corriendo a comprobarlo, y efectivamente no había perdido NADA de peso, esos tres kilos fueron un error de la báscula.
No puedo parar de pensar en esto, como al simplemente tener en la cabeza que pesaba un poco menos, me ví más guapa en la misma prenda que me había probado el mes anterior. Es increible como tenemos las creeencias irracionales tan impuestas, que tres estúpidos kilos en una báscula nos dicen quienes somos y cómo debemos sentirnos.
Sentía que debía compartir mi experiencia, espero no haber aburrido a nadie. Un abrazo a todas