¿Hasta qué punto consideráis que cambiar de opinión en el último momento es aceptable? Tipo, quedas con alguien y el día anterior no te apetece, ¿sería aceptable si cancelas aunque el otro se moleste; o debes cumplir porque solo lo sería por un motivo «real» y urgente (como de salud)?
A veces me pasa que hago planes con antelación y cuando llegan por mi ansiedad, desgana o planes mejores que podría hacer por mi cuenta que no sabía que estaban ahí hasta que es «demasiado tarde», preferiría cambiar esos planes iniciales por esos otros que se antojan más; pero ya no debo porque ya quedé con gente, han organizado su tiempo contando conmigo, ya hemos hablado de hacer x cosa, y decirles a última hora «ya no» porque sí, porque quiero hacer otra cosa, está feo. Y a la vez siento que no me estoy priorizando y estoy un poco por obligación, por «cumplir»… Parece que tanto la opción de estar ahí como la de cancelar son igual de malas. Me gustaría leer otras opiniones. Gracias.
