Hola a todes,
No es la primera vez que vengo a contar mis dramas, este es el más reciente.
Después de una complicadísima ruptura hace casi un año pasé unos cuantos meses «en barbecho». Cuidando de mi, yendo a terapia, centrándome en mis objetivos, etc. A finales del año pasado me pareció buena idea lanzarme a la piscina de Tinder para volver a socializar con el sexo opuesto.
¿Qué buscaba yo en Tinder? Pues lo que tenía en la cabeza y les contaba a mis amigas era que quería eso, conocer gente y quizás echarme un follamigo. No una relación, porque no me veía (ni me veo) emocionalmente preparada para ello aún. Con eso en mente empecé a tener mis Matchs, a quedar con alguno, sin que aquello fuese más allá porque no me convenció ninguno como para llevármelo a la cama y llegó Navidad.
Encontré a alguien divertido, que quería un poco lo mismo que yo. Algo ligero, sin compromiso pero con confianza. Quedamos, saltó la chispa y en unas horas estaba teniendo uno de los mejores polvazos de mi vida. Creí haber encontrado lo que buscaba. Alguien como yo, que quería lo que yo y 0 complicaciones.
¿Cuál fue el fallo? ¿Dónde encontré el problema? En que empezamos a vernos cada semana para cenar, tomarnos unas cañas, acostarnos y pasar la noche juntos. Unas semanas después hacíamos eso mismo un par de veces por semana.
Y aquí cortocircuité, empecé a sentir cariño, familiaridad, confianza y se me empezaron a despertar un montón de sentimientos bonitos que ni quería, ni quiero, ni puedo gestionar ni iban a ninguna parte porque yo tenía claro que él no iba a querer nada más que lo que teníamos. Además de que yo no quiero querer una relación, se que las cosas vienen cuando vienen. Pero no estoy como para dedicarle tanto tiempo y tanta energía a nadie que no sea yo.

¿Qué he hecho? Pues sincerarme, se lo he contado, le he dicho que necesito alejarme porque me estoy empezando a apegar y me está empezando a doler y que no puedo seguir como estábamos hasta ahora.
Me ha agradecido la sinceridad, me ha dicho que lo lamenta, que le fastidia porque me tiene cariño y porque la situación le gustaba mucho (el sexo era de 10, de verdad, amazing). Pero que no quiere nada más. Que respeta lo que yo decida y que espera que esté bien.
¿Qué he aprendido con esto? Que no puedo tener follamigos. No sé separar los sentimientos del sexo y para mí no funciona.
Y aquí estoy. No me he roto el corazón porque todo se ha acabado antes, quizás lo tenga un poquito magullado. He reconocido algo de mi que no quería ver y me he llevado unos cuantos orgasmos que esos no me los quita nadie.
Un besito y, si me leéis un poco de ánimo y cariño no me vendría mal.