Voy a confesaros algo, me he pasado toda una vida cocinando para mis hijos y para mi primer marido. Cuando nos divorciamos y los niños ya se hicieron mayores y se fueron de casa, decidí que nunca volvería a ser la esclava de nadie, así que cuando conocí a mi actual marido fingí cocinar fatal porque sabía que a él se le daba bien.
Llevo ya dos años con él y nunca tengo que cocinar, me libro siempre y la verdad es que eso me hace feliz.
Me he planteado alguna vez contarle la verdad, pero sinceramente yo soy la que pringa con la mayoría de las labores del hogar, por lo que si le cuento la verdad, seguramente esto también terminará recayendo en mí y ya estoy cansada de todo eso.
