Hola chicxs!! Cómo van las Navidades?
Bueno, normalmente soy yo la que leo y doy algún que otro consejito u opino de las historias de por aquí, pero ahora soy yo la que pide consejo y opinión porque jo sé como gestionar lo siguiente: (es algo largo)
Conoci a (llamémosle Toni) en Fb.
No sé por qué razón lo tenía entre mis amistades, pero ppr equivocación le mandé un archivo de trabajo.
Ahí empezó todo.
De hablar algún tatito al día, pasamos a las horas. Y de las horas, a estar hablando día tras día sin parar.
Empezaba a gustarme más de lo normal.
Me encantaba su acento andaluz (es de Cádiz) y la forma en la que me hablaba.
Un día me dijo que le encantaría visitar mi tierra (soy de Tenerife), y entre broma y broma, le dije que si algún día le cuadraba, se podía quedar en mi casa y yo le hacía de guía turíarica.
Se lo tomó en serio y después de un par de semanas, ya tenía los billetes de avión y demás.
En un abrir y cerrar de ojos, estaba ahí, como una pasmarota en la zona de llegadas del aeropuerto.
Y después de casi 1 hora, vi unos ojos verdes inmensos buscándome, y al encontrarme, esbozó una enorme sonrisa.
Nos saludamos como si nos conociéramos de toda la vida.
Le ayudé con el equipaje y nos subimos a mi coche.
Hablamos, hablamos y hablamos mientras le enseñaba los sitios más bonitos y espectaculares de la isla.
Y así, pasó una semana entera.
He de decir, que hasta el segundo día de estar juntos no pasó nada.
Hasta que no aguantamos más y nos besamos y lo hicimos como si no hubiese un próximo amanecer.
Llegó el momento de la despedida. Lo llevé al aeropuerto y para mi «sorpresa», nos despedimos como si fuésemos unos desconocidos. No nos dimos ni dos besos y hubo una especie de abrazo muy tímido.
Esa misma tarde, volvimos hablar y me preguntó: ¿Y ahora qué?
A lo que yo le respondí: ¿Y ahora qué… de qué?
Ahora seguimos con nuestras vidas… lo hemos pasado genial y va a ser un bonito recuerdo, ¿no?
Él afirmó y me dio la razón.
Pasaron los días y seguíamos hablando tal cuál. Recordando lo bien que nos lo habíamos pasado y que estaría genial que ahora fuera yo la que fuera a Cadiz y él me sirviera de guía.
A mi la idea me gustó bastante, y decidimos organizarlo.
Pasaron los días, y su comportamiento me empezó a extrañar.
Se molestaba si estaba en línea y no le contestaba o si por mi trabajo, no hablábamos tanto como antes.
Hasta que me dió por preguntarle:
Toni, ¿te has enamoraso de mi?
Su respuesta fue rotunda: «Sí»
Me quedé fría.
Yo a él sólo le dije que me gustaba.
Aún así, seguimos con nuestros planes de volver a vernos.
Pasaron los días y la semanas, y habían muchas veces que por mi volumen de trabajo no podíamos hablar lo que queríamos y cuando yo tenía un ratito, estaba taaaaan cansada que sólo me daba por dormir.
Él lo veía como tiempo perdido. Tiempo que no pasaba «con él».
Yo le intentaba explicar pero habían veces que no lo comprendía.
Para darle una sorpresa y motivarlo, saqué billetes y estancia pasar fin de año con él.
Le encantó la idea. Estaba loco de contento.
Pasaron unas dos semanas más y todo bien. O casi todo.
Soy una chica muy activa sexualmente hablando, y aunque tuvimos nuestros días de sexo por teléfono, sólo lo tenía yo.
Hasta el punto de que un día le dije: «No paro de tocarme pensando en ti»
Su respuesta: «Ah»
Vamos… me mató con eso. A partir de ahí no saqué más tema sexo y si veía que quizás saldría, lo esquivaba rápido.
A todas estas, en mi trabajo me dieron 4 días libres y me fuí con mi hermana a una casita de montaña que tienen mis padres en la zona norte de la isla.
Mientras estaba ahí, seguí en contacto con él. Fotos, vídeos y demás como siempre.
Cuando llegué a casa después de mis mini- vacas y después de una mini siesta de 2h. Comenzó el principio del fin.
Me reprochó el que hubiese estado distante, el que no le hubiese prestado atención (o no la suficiente) y me dijo: Si estás así de fría ahora… cuando vengas a ver como hacemos.
Eso a mi me sentó como un jarro de agua fría.
Quizás lo interpreté mal, pero en ese momento entendía que mejor que no fuera.
Luego me lo confirmó diciéndome que él me pagaba la mitad del viaje y demás.
Intentaba que me escuchara, que entendiera. Pero no había manera. Todo lo que le decía lo entendía como el quería y como le apetecía entenderlo.
Y me cansé.
En ese momento no me lo pensé dos veces y lo cancelé todo (con sus costes por cancelación incluídos).
A partir de ahí fue un tira y afloja constante.
Me di cuenta que me había enamorado de alguien en 5 días , aunque yo misma me lo intentaba negar, y se lo hice saber.
Me castigaba con su indiferencia y eso a mi me mataba.
Lloré por días. No podía creer que todo se había ido al traste.
Al final, poco a poco se me fue pasando el dolor y como todo, se fue olvidando. Hasta el punto de no echarlo de menos. De dejarlo de querer.
Ahora es él quien me busca. Quien me dice, y me dice y me dice y me dice.
Pero ahora soy yo la que no quiere pasar por eso otra vez.
Le he dicho por activa y por pasiva que no quiero una relación a distancia. Que no está en la isla de en frente, sino a 1600km. de distancia.
Y que yo necesito tener a esa persona especial a mi lado. Sentirla cerca.
A mi, no me basta con ver a esa persona como mucho 5 veces al año.
Eso, no es una pareja. Para mi no.
Chicas, cómo hago para que entienda?
Que le diríais? Qué opinan? Qué hago?
Pd: No se puede venir aunque quisiera. Es papi de un peque y el tema de custodia ahora mismp lo tiene jodidísimo.
Perdonen el tostón.