Hola queridas y queridos! Vengo aquí a desahogarme y contaros la situación tan particular que he vivido hoy en el trabajo. A ver qué opináis y como creéis que debería haber reaccionado.
Os pongo en antecedentes. Vivo en Madrid, y entre el teletrabajo, la nevada, el confinamiento por haber resultado ser caso positivo en covid, etc… hacía tiempo que no veía a algunos compañeros de la ofi.
Pues resulta que hoy he coincidido con uno de estos compañeros y nos hemos saludado efusivamente (generalmente todos nos llevamos bien). Ya de primeras me he dado cuenta de que él había engordado algunos kilillos (la cuarentena, las navidades o que se yo, ni me meto ni me importa) justo lo contrario que yo, que con el covid he desarrollado cierta inapetencia por la comida y he adelgazado algo… añado que ya era una persona delgada pero tampoco de una forma extrema (1,73 y ahora 52 kilos).
Pues de esto, que entra un tercer compañero que hace tiempo que no nos veía a ninguno de los dos, se nos queda mirando y me pregunta que si estoy bien, que si tengo algún problema con la comida, que parezco anoréxica. ¿¿¿Holaaaaaaa??? Y es aquí donde ardo en mí y de donde nace mi reflexión…
¿Porqué cuando una persona engorda se considera que «hay que ser educado» y no hacer mención, y en cambio existe total libertad para opinar sobre el cuerpo de los delgados? Atacando no solo a un físico sino también a su salud mental, ¿Qué si soy anoréxica? ¿Qué si tengo un trastorno alimenticio?
No es la primera vez que vivo una situación así, parece que como la imagen de una persona delgada está más aceptada socialmente cualquiera puede opinar sobre su cuerpo y NO!

También se me ha pasado por la cabeza la idea de que mi compañero (el que ha cogido unos kilitos) era hombre y yo mujer y claro de las mujeres siempre se espera y exige que cumplan con el estándar de belleza ¿no? Parece que el hombre tiene más derecho a tener bello corporal, a adelgazar, a engordar incluso a sudar! y las mujeres debemos mantenernos perfectas…
En fin, el caso es que, aún con todas estas ideas en la cabeza me he visto obligada a hacer una mueca de sonrisa y a justificarme, que si el covid, que si la comida, que si estoy bien… mientras me sentía fatal ¿Justificarme por cómo es mi cuerpo? ¿¿Por que?? Esto va en contra de mis ideales, de lo que pienso y del movimiento bodypositive con el que me identifico pero realmente no me apetecía montar un pollo en la oficina.
¿Creéis que exagero y soy más susceptible de lo normal? ¿Cómo debería haber actuado? ¿He hecho bien? Estoy segura de que si le hubiese dicho un par de verdades a la cara ahora también me estaría sintiendo fatal por ello. Necesito algún consejito para saber como reaccionar la próxima vez… aún me quedan muchos compañeros de oficina con los que «reencontrarme». Gracias!!