Era un precioso mes de abril, Semana Santa, y bajamos al pueblo esperando unos días tranquilos y buena compañía… o eso creíamos. Mi mejor amiga venía desde Barcelona con su nuevo novio, y todos estábamos emocionados de conocer al chico, integrarlo en nuestra cuadrilla y ver quien había conquistado su corazón.
Quedamos en un castillo turístico para hacer el turisteo por la zona de rigor. Mi pareja y yo llegamos antes, y mientras esperábamos, vimos a lo lejos un Audi viniendo a toda velocidad por la carretera. Mi pareja soltó: “¿A que es el tonto del Audi?” (no todos son así, pero todos los tontos tienen un audi jej)
Y sí, era él. Mi amiga no pegaba ni con cola con aquel señor, catalán de masía y mocasín para andar por el monte, pero ahí lo teníamos, saludándonos desde el copiloto como si fuera una secuestrada.Y lo mejor vino al bajarse: a ver si se iba a ensuciar su impecable gris con las arenas del parking.. Respiramos hondo, le saludamos con la sonrisa más falsa del mundo y para nuestros adentros pensamos: La visita va a estar interesante.
Y vaya que lo fue. Durante la visita al castillo se dedicó a criticarlo TODO: la entrada (tres euros), las piedras del castillo, el aire… incluso se picó porque mi pareja llevaba un Citroën y lo adelantó en la carretera… Como iba a ganarle, por el amor del cielo!!
Desde ese día, nos quedó clarísimo que algo raro pasaba. Mi amiga, heavy de nacimiento y amante del mundo dark, no encajaba con un tío que además de apestar a cayetanismo, resonaba la palabra machista por todo su ser.. Y la cosa no mejoró: en cada visita se burlaba de todos, a mí me llamó débil por no beber, se reía de la procedencia de alguno de la cuadrilla… y nosotros tragando, porque era su pareja.
Poco a poco nos fue alejando de mi amiga, hasta que en el 30 cumpleaños de otra amiga, ella se fue porque él no quería estar en esa discoteca tan vulgar. Intentamos hablar con ella, hacerle ver que aquello no le hacía bien, y que tampoco nos hacía gracia pero es más, fue a peor.
Su cambio fue radical: vendió su moto, dejó el CrossFit… en fin, que esa heavy que adorábamos y defendía los derechos de la mujer, había desaparecido tras ese catalán.
Al final, nos rendimos. Hoy ya no está con él… pero tampoco ha vuelto a recuperar el contacto con nosotros. Es una historia que no acaba bien pero quiero dejarosla para que podáis reflexionar y ver que efectivamente, no todas las parejas te hacen bien.