Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Vengo de la consulta del ginecólogo y vengo llorando en el autobús. No es la primera vez que me pasa, pero hoy me ha dolido especialmente porque me sentía muy vulnerable. Llevo meses con unos dolores de regla insoportables de esos que me dejan doblada en la cama y no me permiten ni ir a trabajar. He ido para que me miren si tengo endometriosis o algún desajuste hormonal porque esto no es normal.
Pues bien, ni me ha explorado. Se ha limitado a mirar mi ficha, ha visto mi peso y me ha soltado con una sonrisa condescendiente: «Lo que te pasa es que con ese índice de masa corporal el cuerpo se resiente. Pierde 15 kilos y verás como las reglas dejan de dolerte tanto». Me he quedado muda. Le he intentado explicar que ya me dolía la reglacuando pesaba 20 kilos menos, que esto viene de largo, pero me ha cortado diciendo que la grasa periférica altera los estrógenos y que volviera cuando hubiera bajado de peso y ya hablaríamos.
Salgo de allí sintiéndome un trozo de carne defectuoso. Me da rabia que mi salud se reduzca siempre a un número en la báscula. Si fuera una chica delgada me habrían hecho una ecografía, analíticas y me habrían tomado en serio. Pero como soy gorda, mi dolor es culpa mía, es un castigo por no tener fuerza de voluntad. Estoy harta de que la medicina sea tan gordofóbica. Ahora tengo que buscar otro profesional, pagar una consulta privada y rezar para que me miren a la cara y no a la barriga. ¿A alguna más le pasa esto de que el médico pase de vuestros síntomas y lo achaque todo al peso? Me siento muy sola en esto.
