Hola, mi nombre es Gloria y tengo 40 años.
No sé si esta es la zona indicada del foro, pero necesito contar esto y este foro es mi refugio seguro.
Siempre he sido una chica gorda, desde niña he sufrido burlas constantes sobre mi aspecto. En casa intentaban quitarle importancia diciéndome que tenía que potenciar «otras virtudes», como es «tener la cabeza bien amueblada», por lo que, además de la gorda, era la empollona. Como imaginaréis, eso tampoco me ayudó. En esa época descubrí que las niñas que se acercaban a mí no es porque quisieran ser mis amigas, sino que buscaban un provecho académico a través de esa supuesta amistad (vamos, que cuando no les servía, me daban de lado).
En el instituto la cosa no fue mejor: las chicas se burlaban de mí porque yo tenía otras inquietudes y no encajaba en los cánones y los chicos… Pues me veían como uno más. Pasé como pude esa etapa, centrándome en lo académico y olvidándome de vivir: iba de clase a casa y de casa a clase, me centraba en ser la mejor académicamente y descuidé el aspecto social. Bueno, no es que lo descuidase, nadie quería acercarse a mí. Pensé que en la universidad la cosa mejoraría, pero, spoiler alert, no lo hizo.
Así que me he plantado en los 40 más sola que la una. No tengo amigas con las que salir y nunca jamás he tenido una pareja. Bueno, es que nunca le he gustado a nadie, para empezar. Soy, como me han dicho muchas veces, un orco, de esas a las que no tacan ni con un palo, a la que ven solo «como una amiga», a la que no ven como mujer (todo esto me lo han dicho).
Y es aquí donde necesito desahogarme. Hace 6 años tuve de compañero de trabajo a un hombre maravilloso: es guapo, inteligente, divertido, tierno, con un toque inocente y, para mí, muy sexy. Como imaginaréis, me pillé por él. Intenté tirarle la caña a ver que pasaba, pero no hubo resultado (no sé si se dio cuenta de que ligaba con él, es muy lindo e inocente y yo, la verdad, es que fui súper sutil, no quería unas nuevas calabazas y perder su amistad).
Os agradezco que hayáis llegado hasta aquí, ya voy acabando.
A día de hoy hablamos de vez en cuando por whatsapp, pues él vive en la otra punta del país (nos destinaron a ciudades lejanas) y yo no dejo de pensar en él, porque, por primera vez, tengo la «seguridad» de qué él tiene que ser el padre de mis hijos. Y está aquí el problema: yo no puedo tener hijos (muchos problemas médicos que me hacen estéril, con una probabilidad del 99% de serlo, sumado a mi edad) y estoy segura de que no me ve como mujer y que no me tocaría ni siquiera con un palo.
¿Qué le recomendáis, a esta pobre alma solitaria, para superar este cuelgue? ¿Cómo puedo dejar de desear encontrar el amor y dejar de ser virgen? ¿Y cómo puedo dejar de querer formar una familia, pues es algo que es imposible y que jamás va a pasar?
Gracias de antemano por no ser muy dur@s conmigo.
