Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola chicas! Necesito consejo porque estoy bastante perdida.
Llevo con mi marido más de 10 años. En general siempre se ha llevado de manera “correcta” con mi familia, pero desde que nació nuestra hija la cosa se torció.
Tuve un posparto complicado: la niña no dormía, le costaba coger peso, yo con grietas en el pecho, trabajando… un caos. Mi marido en esa etapa estuvo muy encima de nosotras, y yo lo agradecí muchísimo.
El problema empezó cuando nació la niña. Les pedimos a todos que esperaríamos para presentarles al bebé, porque queríamos primero llegar a casa, acomodarnos y luego avisar. Pues no lo encajaron bien. Para rematar, mi marido dijo que primero queríamos presentar a la niña a nuestro perro y después ya vendrían ellos. Todo estaba muy reciente (me dieron el alta a las 24h de dar a luz, en plena época de miedos por virus y demás), y aunque entiendo las ganas de la familia, a él le sentó fatal la reacción y siempre me dice que le fastidiaron “el mejor momento de su vida”.
Con el tiempo, una de mis hermanas estuvo muy pendiente de mí y venía un ratito a casa mientras yo me duchaba o hacía cosas rápidas. Eso hizo que su relación con la niña se hiciera muy estrecha. Hasta ahí todo bien, pero la cosa se fue de madre: mis padres usaban su nombre todo el rato para que la niña hiciera caso, la llamaban por videollamada (y nosotros no queremos pantallas), la visitaba cada día en su trabajo, etc. Al final, la niña empezó a decir cosas como “mi tía siempre me va a cuidar”. Yo intenté relativizarlo, pero mi marido se fue alejando más y más de mi familia. Ahora que la niña ya tiene 3 años, él no soporta que pase mucho tiempo con mi hermana, ni que hagan videollamadas, y siente que ella tiene una especie de “competencia” con él.
A mí me duele porque quiero que mi hija tenga buena relación con todos sus tíos y tías, y no quiero que crezca ocultando cosas para que su padre no se enfade. Yo intento dejar lo pasado atrás, pero mi marido le da mil vueltas a todo. Para él, cada comentario de mi hermana (“me prefiere a mí”) es una ofensa.
Hoy lo he pasado mal: mi hermana se iba una temporada fuera y ni siquiera hemos tenido un abrazo de despedida. Cuando le pedí a mi marido que se despidiera, luego me dijo que le había ridiculizado delante de todos. Y ya no sé cómo manejar estas situaciones.
Yo estoy en terapia desde hace meses, y él empezó pero lo dejó. Me da miedo que empiece a culpar indirectamente a la niña, que al final no tiene culpa de querer a su familia.
¿Alguna ha pasado por algo parecido? ¿Cómo hago para que mi hija pueda disfrutar de sus tíos y, al mismo tiempo, que mi marido no sienta que compite? Estoy agotada, de verdad.
Mil gracias por leer hasta aquí ❤️
