Hola!
Mi pareja y yo tenemos un piso en común en un lugar. El caso es que los dos trabajamos en la capital de provincia, a unos 15minutos de casa (por unas carreteras nuevas y fácilmente transitables), y él lleva un tiempo quejándose de ello. A mí no me importa, me encanta mi casa y me gusta conducir, pero lo veía tan mal, que cedí. Puse mis condiciones: que el piso no fuese demasiado pequeño (tenemos una niña y hasta hacer poco teníamos pensamiento de un segundo, además de dos perretes), que tuviese muy buena luz y piscina comunitaria (donde vivimos tenemos eso además de terraza enorme, un trastero gigante, muchos más metros de viviendo, pista de pádel… En fin, muchas comodidades que en la ciudad no tendremos). Es decir, yo puedo renunciar a ciertas cosas pero no a todo. Además, qué nuestra casa está preciosa porque hemos ido reformando poco a poco.
Él ha añadido sus propios criterios: que no sea muy cara y que no sea un piso bajo (dice que le molestan los ruidos de la calle entonces).
Vendimos nuestra casa y nos dieron 3 meses para encontrar nuestra propia vivienda y dejar la actual.
¿Problema? Que ahora no nos ponemos de acuerdo en qué piso elegir y nos quedan dos meses para dejar nuestra residencia actual.
Esto ha dado lugar a múltiples desavenencias. Yo entiendo que si hemos sacado dinero (aunque nos seguirá quedando algo de hipoteca porque la anterior no la habíamos acabado de pagar), prefiero pagar una letrilla entre los dos algunos años más y tener una casa chula, y él prefiere coger algo más pequeño y para reformar e ir pagando en reformas lo mismo que nos ahorramos.
El otro día tuvimos una discusión muy gorda delante de la cría, él diciéndome que yo me creo rica y yo diciéndole que me parece de rata en la vivienda, que es nuestro hogar, pudiendo pagar una casa bien aunque nos quede una letra que podemos asumir perfectamente (tenemos trabajos fijos y con sueldos normales, no gigantes pero tampoco el SMI).
El caso es que, en caliente, dijo que cada uno se comprase su propia casa. Me cabreó mucho, luego dijo algo así como que podemos comprar cada uno una, vivimos en la que elija yo y él alquila la suya pero ingresando lo que saque de alquiler en la cuenta conjunta, para que sea de ambos, así pagamos parte de la letra cada uno de su propio piso.
Lo cierto es que antes de esta movida ya llevábamos un tiempo con tensiones, hasta el punto de haber descartado tener un segundo hijo (cuando lo deseo mucho) porque no me parece bien meter a otra criatura cuando ya estamos regular.
Hemos pensado en divorciarnos incluso, pero cuando lo hablamos, y pensamos sobre todo en repartir a la niña como si fuese un paquete (trabajo con niños y sé que la compartida a veces trae más perjuicios que beneficios, porque los desestabiliza un montón, pero pasar muy poco tiempo con alguno de los dos tampoco me gusta).
El caso es que lo que me propuso más en frío y que me sentó fatal pero que luego analicé y no lo vi tan mal fue eso, y que así si nos acabamos divoracionado cada uno tiene su casa y no tenemos que marear por esa parte.
Yo me opuse, que qué proyecto de familia era ese, que si ya iba pensando que nos íbamos a separar, que era dejar una puerta abierta al divorcio…
Pero acabó pareciéndome… Razonable.
Y ahora no sé si me ha hecho el lío y me ha convencido de algo que no es normal, si es poco convencional pero práctico…
Cabe decir que, evidentemente, cada uno tendría una hipoteca y más grande, a mí pagar hipoteca no me importa, es decir, sé que soy clase trabajadora y que mi modo de tener vivienda en pagando hipoteca o alquiler. Pero me jode un poco que quería ahorrar y al final va a pagar más. Que comprando un piso a medias podríamos comprar uno mejor por menos. Entonces pienso también que quiere dejarse la cama hecha por si nos separamos. Pero lo pienso más en frío y pienso que en realidad es algo probable…
Bueno, hasta aquí mi dilema.
Gracias por leerme.
