Tenía una idea de negocios, pero no quería llevarla a cabo sola, así que me confesé a mi mejor amiga y la idea le pareció maravillosa. Entonces se me pasó por la cabeza que quizás podríamos hacer la juntas y a ella le pareció una idea espectacular.
Me pasé semanas trabajando buscando toda la información que necesitábamos y hasta vendí algunos bolsos que tenía de marca para conseguir la parte de mi dinero que necesitaba para empezar.
Entre lo que saqué, más lo que me pudieron dar mis padres, ya tenía todo listo para poder comenzar solo faltaba que ella aportara su mitad y nos pusiéramos en marcha. Sin embargo, cuando le dije que ya tenía todo listo y toda la información buscada y que podíamos empezar me dijo que se lo había pensado mejor y que tras hablarlo con sus padres creía que era mejor tener un trabajo estable y no correr riesgos que hay un negocio que no sabríamos si funcionaría.
Me siento súper traicionada, porque yo sola no tengo el capital inicial necesario y he perdido el tiempo, además de haberme desprendido de cosas que me gustaban. ¡Eso me pasa por confiar!
