Voy a intentar explicar esto bien porque llevo tiempo queriendo escribirlo y no sé muy bien por dónde empezar. No es fácil hablar de esto, no porque me dé vergüenza exactamente, sino porque ni yo misma lo entendía hasta hace relativamente poco.
Tengo 34 años. He tenido parejas, he tenido encuentros de una noche, he tenido una relación larga y bastante satisfactoria a nivel sexual. Creía que me conocía bien. Creía que sabía lo que me gustaba, lo que no, cómo funcionaba mi cuerpo. Y entonces un día, sin que nadie me tocara, sin que yo me tocara, me corrí.
Estaba en el trabajo. Reunión de las de toda la vida, aburrida, sin gracia. Y de repente algo en mi cabeza empezó a ir por libre. No fue un pensamiento concreto al principio, fue más bien una sensación. Como cuando te viene una canción a la cabeza sin saber por qué. Pero esto no era una canción. Era… otra cosa. Y antes de que pudiera procesar lo que estaba pasando ya era demasiado tarde.Me tuve que ir al baño.
Estuve diez minutos intentando entender qué acababa de ocurrir. Pensé que me estaba volviendo loca. Pensé que era una señal de algo malo, no sé, algo neurológico. Googleé «orgasmo espontáneo» con el móvil temblándome en la mano y lo primero que encontré fue un artículo que lo trataba como si fuera un fenómeno rarísimo, casi de circo. Genial. Justo lo que necesitaba. Pero no era un fenómeno rarísimo. Resulta que pasa. Que le pasa a más mujeres de las que hablan de ello. Que tiene nombre, incluso, aunque el nombre técnico me parece tan frío que prefiero no usarlo.
Lo que nadie te explica es que el orgasmo no siempre necesita contacto físico. Que el cerebro es el órgano sexual más potente que tenemos y que a veces, bajo ciertas condiciones, hace lo que le da la gana. Estrés acumulado, cambios hormonales, un estado de relajación muy profundo o simplemente una fantasía que el cerebro decide llevar hasta el final sin pedirte permiso. A mí me ha pasado durmiendo. Me ha pasado haciendo deporte, específicamente en abdominales, que ya os podéis imaginar cómo me quedé la primera vez. Me ha pasado leyendo. Una vez me pasó viendo una película que no tenía nada de sexual, lo juro.Y lo más desconcertante no es que pase. Lo más desconcertante es la intensidad. Porque no es un orgasmito tímido de «ah, qué agradable». Es un orgasmo de verdad, a veces más intenso que los que consigo de otras maneras, y eso al principio me generó una confusión enorme. ¿Significa algo sobre mí? ¿Sobre lo que necesito? ¿Sobre lo que me falta? E stuve un tiempo creyendo que era una señal de que algo en mi vida sexual no funcionaba. Que si mi cuerpo buscaba eso solo era porque no estaba recibiendo lo suficiente de fuera.
Lo cuento aquí porque sé que hay alguien leyendo esto que le ha pasado algo parecido y está en el baño del trabajo o en el coche o donde sea, con el móvil en la mano, buscando que alguien le diga que no está loca. Pues no estás loca. Te lo digo yo, que pasé semanas pensando que sí.