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Hola vengo a hacer una reflexión y bueno, una especie de reflexión también para mí misma porque antes de tener a mi hija yo creía que tenía clarísimo lo que iba a hacer con su alimentación, en base a todo lo que he sufrido con mi relación con la comida. Pero ahora que la tengo me está costando más de lo que pensaba.
Podemos resumirlo en que siempre he tenido muy mala relación con la comida. Lo he tratado en terapia y viene, sobre todo, de que me pusieron a dieta desde muy niña, cuando no había prácticamente información nutricional. Recuerdo que las dietas eran de risa: para desayunar galletas Digestive y para comer arroz blanco. No teníamos ningún tipo de información correcta.
Empecé con dietas desde muy pequeña y con la sensación de que mi cuerpo estaba mal y había que cambiarlo. Mis padres con toda la buena intención me restringían muchos alimentos, incluso los escondían. Y eso me provocó una compulsión muy fuerte que hacía que en cuanto tenía algo de dinero me lo gastara en comprar y comer a escondidas todos esos alimentos prohibidos.
Esto lo arrastré hasta los veintitantos, cuando empecé terapia y mejoró bastante mi relación con la comida. Aun así mis problemas con el sobrepeso serán de por vida, y sé que tendré que estar pendiente siempre.
Como he ido mucho a terapia y he leído mucho sobre el tem creía que lo tenía todo claro. Pero ahora tengo a mi hija y me estoy encontrando con que al final los niños cuando son pequeños, sí que están controlados por ti, pero cuando crecen… pasa lo mismo que me pasaba a mí: cuando tuve cinco euros en el bolsillo empecé a comprar bollería.
Yo intento no demonizar ningún alimento. Que coma de todo. Incluso entre semana a veces le pongo un cuadradito de chocolate en la merienda. Si le apetece un helado, nos comemos un helado. Intento equilibrar todas las comidas y que pruebe todo.
Es una niña que siempre ha comido poco y le cuesta muchísimo probar cosas nuevas, así que hago lo que puedo. Pero veo que por más que le ponga judías todos los días, no se las come. me siento culpable porque lo que acaba comiendo no es la verdura con pollo a la plancha, sino cosas que les gustan a los niños: macarrones con tomate, fingers de merluza… Aunque intento cocinarlos de la forma más sana posible, me siento mal igualmente.
Y encima las madres de mi entorno son bastante estrictas. Veo niños de la edad de mi hija que nunca han probado un dulce, ni chocolate, ni gominolas, ni una piruleta. Hablamos de niños de 4-6 años.
Y en la teoría como adulta me parece genial. Pero a mí me da terror que tanta restricción la lleve a una compulsión en el futuro, como me pasó a mí.
Además algunas amigas de mi hija le dicen cosas como: Ay no, eso es una porquería. Y yo no sé cómo gestionar eso. Mis propios fantasmas vuelven una y otra vez. Intento hacerlo lo mejor que puedo pero también soy consciente de que hay cosas que se me escapan.
Y claro cuando veo a sus amigas comiendo zanahorias con hummus y mi hija, si le apetece un bocadillo de Nocilla, se come un bocadillo de Nocilla… a veces pienso: ¿lo estaré haciendo mal? ¿Debería obligarla también a comer judías y zanahorias con hummus aunque sea a la fuerza?
No sé. Perdón por la rayada, porque se me ha ido un poco. Pero necesitaba soltarlo.