***** Volvemos a meter este debate porque la autora lo publicó y dejó público su email, y así protegemos su identidad****
Tengo 25 años, llevo siete viviendo en Madrid, llegué aquí con 18 años y lo que más me costó de todo fue separarme de mi mejor amiga, la cual iba a estudiar periodismo, como yo. Dimos mil vueltas al asunto porque queríamos ir juntas a la universidad, pero sus padres no podían permitirse mantenerla en la capital, los míos decían que estudiarlo en cualquiera otra ciudad que no fuera Madrid o Barcelona no tenía ningún sentido, así que por unas razones y por otras, acabamos estudiándolo cada una en una ciudad distinta.
Nos distanciamos y no hablo solamente de los kilómetros. El primer año conseguimos hacer Skype y llamadas regulares, nos mantuvimos muy cerca la una de la otra, el verano nos pasó algo de factura, yo viajé con mis amigos de la universidad y ella también dedicaba tiempo a sus nuevos amigos. En segundo y tercero ya nos veíamos en Navidad, Semana Santa y algún que otro día en verano, pero ya nada era lo mismo. En cuarto ya solamente nos saludábamos por la calle si nos cruzábamos, pero casi todo lo que sabíamos de la otra era lo que nos contaban nuestros padres.
El caso es que cuando terminó la carrera se vino a vivir a Madrid, me llamó, me lo contó todo. Nos prometimos que volveríamos a ser las de antes, la ayudé a encontrar piso, buscar curro y la enseñé a moverse por la ciudad. Fueron unos meses maravillosos, volvíamos a ser las mismas y todo tenía sentido, qué bien sienta tener fuera de casa un pedacito de lo que siempre ha sido hogar.
El problema empezó cuando tras meses y meses de intentarlo no le salía curro, ni siquiera de prácticas. Aún no sé muy bien por qué pasó eso, escribía de maravilla, tenía un don para la comunicación y, sé que esto no debería ser relevante, pero la tía es de muy MUY buen ver.
Sus padres le dijeron que no la iban a ayudar más de seis meses y ya llevaba aquí cuatro y pico, que o espabilaba o se volvía a casa y nadie queríamos que pasara eso. Pues el caso es que empezó a salir por las noches y a juntarse con gente con la que yo no encajaba del todo. Todo muy postureo, muy perfecto, chicas que fingen beber y que están toda la noche más preocupadas de que se las vea atractivas y deseables que de bailar y pasarlo bien, para nada mi estilo, vamos.
Pues el caso es que a base de estar con esas chicas le ofrecieron un trabajo, que a mí desde el principio me olía mal porque no le veía ningún sentido. Se llama ‘trabajo de imagen’, tú te pones guapa y te llevan a ti y a unas cuantas chicas que están igual de buenas que tú a una discoteca, entras gratis, tienes barra libre toda la noche, sitio VIP reservado, te pagan 100€ y lo único que tienes que hacer es estar allí. No tienes que bailar con nadie, besar a nadie, ni interactuar con nadie, a no ser que tú quieras. Es como ir de fiesta normal, pero te pagan simplemente por estar.
A sus padres les dijo que había entrado a una empresa de comunicación, que se dedicaba a traducir artículos del inglés al español y que era todo muy mecánico y aburrido, se inventó una empresa americana, les metió la bola y ellos tan contentos diciendo por el pueblo que su hija está super bien colocada hablando inglés.
Lo del ‘trabajo de imagen’ nunca lo vi bien, jamás la apoyé y tuvimos varias peleas, la última tan gorda que dejamos de hablarnos. El caso es que nos seguimos en las redes sociales y desde hace un año observo su ritmo de vida y no es ni medio normal. Siempre está en los palcos VIP del Santiago Bernabeu, cuando no esta en Ibiza, está en Mallorca y cuando no en Marbella. Se gasta MUCHÍSIMO dinero en tratamientos de belleza carísimos y todo lo que hace es cenar en restaurantes de lujo, dormir en hoteles de lujo y montarse en coches de lujo.
Y sí, cobrar 100€ la noche es mucho dinero, pero al final son menos de 2000€ al mes que es lo que yo cobro y creedme que no llevo ni un cuarto de la mitad del ritmo de vida que ella lleva. Y sí, estoy preocupada, estoy preocupada porque no sé dónde se ha metido, no sé cómo ayudarla y no sé cómo mirar a sus padres a la cara cada vez que me preguntan por ella y me hablan de su magnífica empresa americana en la cual no ha dejado de ascender y en la que se dedica a hacer viajes para hablar con nuevos clientes.
Todo me huele rarísimo, no dejo de pensar que se ha metido a puta de lujo y que se está tirando a algún futbolista o algún pez gordo que tenga que ver algo con el Real Madrid, pero la verdad es que en las redes se la ve absolutamente feliz, pero claro, hemos visto ya los cientos de ejemplos de bloggeras e instagramers que te cuentan que toda su vida on-line es una basura y que en el fondo están la mierda. No sé si escribirle, no sé cómo escribirle y no sé si debería meterme donde no me llaman. Fuimos muchísimo, pero todo aquello creo que ya no queda prácticamente nada, al menos por su parte.