Hola. Trataré de hacer esto lo más breve posible – me será difícil.
En plena pandemia terminó mi relación de 5 años y, dadas las circunstancias, la opción de vivienda más fácil fue ocupar una segunda casa que mis padres tienen y estaba vacía. Yo me he estado encargando de los gastos al tiempo que ahorro para un piso.
Desde hace 2 años salgo con un chico (él 35, yo 34, en la actualidad) y durante los últimos 3-4 meses, de forma «orgánica», casi sin darnos cuenta, he acabado viviendo con él de forma regular (diría que paso un 80% de mi tiempo allí y evidentemente aporto económicamente). Parte de mis cosas están allí y hago vida normal. Hace poco me di cuenta de que no me sentía al 100% en «mi casa», dado que esta convivencia fue, como digo, de forma «orgánica» y sin haber habido una charla previa. El hecho de no tener el 100% de mis cosas también influye. Está por «formalizar», por así decirlo. Mi idea era sacar la charla durante el verano ya que en otoño mis padres quieren volver a ocupar la casa donde he estado. Estaba feliz y convencida de que todo iba a ir bien y que él no iba a poner inconvenientes. A fin de cuentas, mi plan del piso va viento en popa y nuestra idea es mudarnos juntos allí cuando lo compre ya que a él no le gusta el barrio donde está el suyo.
HASTA EL PASADO FIN DE SEMANA.
Su madre vino a hacer unas gestiones a nuestra ciudad (vive en otra provincia) y aprovechó para quedarse 3 días. Durante la semana observé que mi pareja estaba limpiando y poniendo la casa a punto muy compulsivamente. Esto es algo que hasta cierto punto pude entender, dado que su madre le ayudó con la compra del piso (puso la entrada de los pisos de ambos hermanos), y se puede «sobreentender» que en cierto modo el piso también es de ella y el hijo lo quiere cuidar. Pero sí que me «escamó» cuando observé que algunas de mis cosas que suelen estar a la vista, las retiró. Cuando le comenté que no encontraba esto o aquello me respondió que estaba poniendo la casa «como un hotel» para la visita. El piso parecía el tipico AirBnb, muy arregladito pero pero sin alma. Hice un pequeño esfuerzo y lo «entendí», pero es cierto que una parte de mí pensó: ¿madre mía, va a ser esto siempre así que venga?
Llegó la señora (que vaya por delante que es agradable y correcta conmigo, aunque lo cierto es que no nos conocemos demasiado ya que vivimos en provincias distintas) y empecé a notar comentarios que no me cayeron en gracia…
Por ejemplo. Mi novio, en lo relativo al piso, le hablaba en plural: «aquí guardamos las cositas de desayuno», «últimamente cenamos ensaladas fresquitas», «vamos a ir a Ikea a comprar unos marcos para poner en la entrada», etc. La madre le contestaba en singular. Era como si en su discurso yo no existiera en el escenario de ese piso. Además, me hacía preguntas remarcando la expresión «tu casa», como: «¿y en TU CASA hace este calor por las noches?». A esa pregunta, honestamente, no supe ni qué contestar. Como digo llevo 3-4 meses sin dormir en «mi casa», y por los comentarios del hijo, ella también debería desprenderlo.
No ayuda nada el hecho de que, en sendas conversaciones sobre su cuñada (la mujer de su hermano, el tío de mi chico) y sobre la ex del hermano de mi chico (y madre de su nieto!), remarcara tanto las expresiones: «esta, que no nos toca nada» y «que no es ni sangre». Me he quedado con una sensación muy desagradable de que, para esta señora, las personas que son de «fuera» de la familia son de segunda, por así decirlo.
Otra cosa que me causó mucha tristeza fue cuando una conocida le dijo «vaya suerte de nuera tienes, es un sol y qué guapa y educada», y «mi suegra» se quedo callada. Por muy correcta y agradable que sea en general, no me hizo sentir apreciada. No costaba nada asentir aunque fuera por compromiso. Fue un momento incómodo para mí.
Trato de encontrar una explicación lógica a todo esto y encuentro una serie de fundamentos, por ejemplo:
– soy la primera pareja que mi novio ha presentado. en su veintena tuvo algún que otro ligue pero ninguno escaló a años de relación y conocer familia.
– cuando mi chico y su hermano eran adolescentes, el padre abandonó a la mujer y resto de la familia. Entre los 3 han hecho una piña muy fuerte y entiendo que puede deberse a esto. La mujer vive por y para los hijos (y el nieto), y ellos para ella, y yo esto último lo entiendo, los casó adelante sola.
– Como digo, la señora ayudó a los hijos con las compras de sus pisos. Hace unos años, su hermano conoció a una chica y la dejó embarazada enseguida, se fue con él y al terminar la relación poco después, la chica se fue de la casa llevándoselo todo…
Esta cadena de fundamentos me lleva a pensar que quizá la madre tiene algo de recelo conmigo. Por un lado, es posible que tenga el pensamiento de «espero que no se repita la historia de mi hijo mayor». O es posible que, simplemente, al estar ella tan unida con sus hijos, me vea como una «externa» o incluso una amenaza. A fin de cuentas, hasta hace dos años la única mujer en la vida de su hijo pequeño era ella.
Escribo esto, principalmente, como desahogo. No espero una retahíla de comentarios. Si bien es cierto que serían de mucha utilidad algunas palabras de apoyo o de cómo gestionar esta situación. Ahora mismo no sé cómo plantear el tema de formalizar la convivencia durante unos meses hasta que podamos entrar en mi piso, ya que no voy a poder disponer de la casa donde hasta ahora he estado. La experiencia del fin de semana me ha marcado mucho y algo que me hacía ilusión ahora me aterra. También me aterra una futura relación con esta mujer viendo el recelo que tiene hacia las personas que no son de «su sangre». Me aterra pensar que en un futuro puedo haberle dado 4 nietos pero yo ser «esta que no nos toca nada». Me siento muy incómoda y temo que esto afecte a la relación con mi pareja.
Gracias.
