Soy la que odia hacer las tareas del hogar con un peque neurodivergente y una enfermedad grave.
Siempre tuve las ideas claras, por ejemplo con lo que quería estudiar, quizá no tan claro a qué quería dedicarme, pero después encontré mi camino… Me seleccionaron para una beca remunerada en la que estuve un año y después comencé a trabajar en la empresa en la que he permanecido 15 años hasta que he tenido que dejarlo para dedicarme por entero al cuidado de mi hijo.
Que os voy a contar que no sepáis. He pasado de estar contenta en un trabajo que más o menos me hacía sentirme realizada a ser cuidadora, terapeuta, enfermera, vigilante nocturna, abogada, diplomática y maruja de mi casa…
No me digáis que vuelva al trabajo, porque evidentemente no puedo. Mi hijo me necesita…
Pero tengo una nostalgia que no se cómo explicar, no me siento de 40… Tengo presentes aquellos años de uni y post uni, de salir con mis amigas, ir de casa rural, empezar con mi novio y actual marido, irme a vivir con el, tener ilusiones, viajar, sentir que estaba donde quería estar con quién quería estar… Comprarnos una casa, reformarla, decorarla… Salir a cenar, al cine… Descansar…
Desde que ha nacido mi hijo… Porfavor no me digáis «bienvenida al club» porque ni de lejos es tener un hijo sano a tener un hijo con necesidades especiales… Esa incertidumbre de si se valdrá por si mismo en el futuro no la tenéis quien opináis tan alegremente detrás de una pantalla…
Todo ha cambiado… Mi matrimonio hace aguas, me siento mal conmigo misma, perdida , a veces no me reconozco… Echo de menos mis años jóvenes en los que me reía a diario, en los que solo pensaba en el fin de semana para salir de fiesta y no tenía responsabilidades…
No me siento de 40…
En estos años he sufrido pérdida de seres queridos, mi padre , amistades muy profundas…
Hay días que me levanto sin dormir, y la verdad que lloro por cualquier cosa.
Ojalá pudiera viajar en el tiempo y teletransportarme al pasado. Que viviera mi padre, que me viniera una amiga a buscar a casa para salir…
De pequeña me imaginaba trabajando de guía en un parque natural, viviendo en mi provincia natal en una casa de piedra, casada con dos niños y dos perros y un todoterreno en el garaje… Y de mayor me dediqué a un trabajo de oficina , viviendo en una gran capital, en un piso, y ningún perro… Ah , y un monovolumen en el garaje… Y aún así era feliz…
Pero el nacimiento de mi hijo, que no quiero echarle la culpa porque es a lo que más quiero en este mundo, me ha hecho convertirme en lo que soy ahora, y no me gusta… Ha sido un antes y un después.
Mi hijo es un sol, ha tenido avances increíbles y debería estar orgullosa, pero tengo una nostalgia como os cuento, que a veces me hace sentirme así de mal.
De sentir que cualquier época pasada fue mejor… 😥
Si habéis leído hasta aquí, muchas gracias.