Hola, chicas. Os cuento… llevo 9 años con mi pareja aunque hicimos un parón desde junio del año pasado hasta marzo de este año porque no me sentía bien. Él no contribuía económicamente a la casa, no me sentía respaldada en mis proyectos, tiene una forma de vida extremadamente sedentaria, se pasaba el día en casa en el sofá (teletrabajamos ambos, con lo cual es un 24/7). A todo esto, vivimos en mi casa y yo pago absolutamente todos los gastos (incluida la comida).
Sin embargo… me quiere, y se llena la boca diciéndomelo. Dice que él me quiere bien, que no se imagina una vida sin mi, que nunca en la vida me dejaría, que prefiere estar mal a mi lado a estar sin mi…
El año pasado apareció en mi vida un chico con el que, en principio, solo quería pasármelo bien, pero empecé a quererle locamente. Ya al principio me dijo que no quería nada ni conmigo ni con nadie, que no quería en ningún caso una relación seria. Sin embargo, todo evolucionó y estuvimos sí… no… sí… pero finalmente decidí volver con mi ex porque no sentía que estuviese realmente enamorado de mi.
Volviendo con mi ex, y a pesar de todas las promesas, sigue todo en el punto en el que estaba antes de dejarlo. No ha cambiado ni un 1% y no soy feliz. Pero hemos vivido tantísimo bueno y malo juntos, y sé que pase lo que pase él estaría a mi lado – al igual que yo, a pesar de todo, a su lado -. Influenció también en mi un fragmento de un vídeo de Marian Rojas Estapé en el que la psiquiatra decía que antes de decidir nada sobre una relación debemos preguntarnos si «¿me conviene?» – mi ex, creo que sí, en un 60%; el otro, no lo tengo tan claro – y que «si nos conviene, aunque no lo amemos, podemos intentar aprender a amarlo». ¿Realmente pensáis que esto es así?
Ahora se me ha abierto la oportunidad de tirarme al vacío e intentarlo con el chico al que realmente amo. Mis amigas opinan que vaya con cuidado, que este chico tarde o temprano me dejará y me quedaré sin nada, con el corazón rotísimo y con la vida totalmente desestabilizada.
¿Qué haríais?
