No sé ni por dónde empezar, pero esta comunidad tiene que conocer esta historia.
Era verano del 2019 y uno de mis mejores amigos del instituto y yo decidimos irnos a pasar el día a aqualandia. A última hora se nos unió un amigo de él que también iba al instituto con nosotros y pues bueno allá que nos fuimos.
En la mañana, el día ya empezó a torcerse, cuando iba a buscarlos con el coche me pegué un topazo con un poste (odio madrugar y mi cuerpo lo sabía) bueno, pues no dejé que eso jodiese mi día acuático, así que tiramos hacia Benidorm de buen rollo.
Cuando llegamos allí el cielo se nubló y empezó a llover cosa mala, mirad es que me cago en todo, la vida se estaba riendo de mí. Qué frío hacía, me estaba mojando y no como yo había previsto, mis pezones parecían timbres de castillo y bien podía fulminar los toboganes a lo Iron Man.
Pero bueno, el día siguió transcurriendo, al hacer mal día apenas había gente y a mis amigos les daba miedo tirarse por el 80% de las atracciones así que trazaron un plan infalible: pasarnos la tarde tirandonos por las pistas blandas ya que no había cola. Yo estaba en minoría así que no me negué, me tiré por esos malditos toboganes 23 veces, hasta que dijimos de ir a merendar a una de las mesas.
Empezamos a recordar la época del instituto y había algo que ninguno habíamos olvidado: aquel maravilloso día en el que entré a uno de los aseos y allí había explotado alguien a lo chocapic. Había mierda por todas partes, mucha mierda, lo peor que han visto mis ojos. El wc era marrón hasta la tapa. Las paredes tenían pegotes de caca y marcas de dedos cacosos, era una masacre. ¿Acaso esa chica no tenía calcetines para limpiarse? A mi no se me ocurrió otra cosa que hacer fotos desde todos los ángulos y al terminar el recreo, en clase de informática se las pasé por tuenti a toda la clase.
Y allí estábamos en aqualandia, recordando tal crimen a la limpieza, pensando quién sería la chica descompuesta que marcó nuestra adolescencia.
Y entre jijis y jajas lo sentí, sentí un pedo de estos que sabes que son silenciosos y que no matan a nadie, y como soy partidaria de «mejor fuera que dentro» me lo tiré.
Mi cara fue de alivio hasta que sentí el bikini mojado, un bikini de braga brasileña de color azul celeste precioso, me deslié la toalla y allí estaba el último panorama del día.
Me cagué encima, sí, con todas las letras, supongo que fue el karma instantáneo por haberme reído una vez más de la explosión de popó de aquella anónima chica. Las malditas pistas blandas y su presión de agua me había centrifugado el ojete, me había hecho un enema de gratis.
Como pude y actuando como una campeona dejé mi bocadillo y les dije que necesitaba ir al aseo, que estaba en mis días.

Al llegar a los aseos me metí deprisa al wc y me quité la braga, limpié todo aquel desperdicio de mi cuerpo con el papel de mala calidad que en cuanto tocaba algo mojado se deshacía en mil pedazos. Salí del wc y me dirigí al lavamanos para lavar aquel desastre de bikini, respiré profundo porque justo no había nadie, hasta que entró una señora.
Ojalá pudiese plasmar aquí la cara de la señora cuando me vió lavando el bikini y parte de la toalla en un charco marrón.
Me miré al espejo y dije, se acabó por hoy, me reí muchísimo de mi misma y volví a la mesa como una señora.
Mis amigos empezaron a tiritar de frío y fue la excusa perfecta para decirles que era mejor que nos fuésemos a nuestra ciudad ya, que yo no tenía pensado tirarme por ningún sitio más.
Nunca he vuelto a un parque acuático y mi trauma con las pistas blandas aún no lo he superado, este, entre vosotras y yo, es mi secreto mejor guardado.
Aunque, me gustaría contar otra anécdota ajena a mi de ese maldito parque.
Mis primos fueron un año antes y haciendo cola para una atracción, mi primo se resbaló y en su caída se agarró del bañador de un señor que tenía delante, dejándolo así con el culo al aire.
En todas las comidas familiares es de rigor volverlo a contar, no me quiero imaginar si se llegan a enterar de mi día chocapic.
Ahora sí, espero no volver a tener que escribir aquí mis oscuros secretos. Besitos (marrones)