Llevábamos tiempo conviviendo y, de cara a las Navidades, empecé a preguntarle con tiempo qué planes íbamos a hacer. El problema es que yo tengo una mala relación con su familia y no me siento aceptada por ellos, mientras que él es muy familiar. Durante varios días, cada vez que le preguntaba qué haríamos en Navidad, me daba largas, me decía “no sé”, “ya veremos”, sin concretar nada, lo cual me generaba mucha ansiedad.
Quiero aclarar que este no es un conflicto puntual. No es la primera vez que discutimos por este motivo, ya que a lo largo de la relación él me ha dicho en varias ocasiones, de forma explícita, que su familia es su prioridad número uno, incluso por delante de la pareja. Este ha sido un tema recurrente de conflicto, especialmente porque yo me he sentido poco respaldada cuando ha habido tensiones con su familia o situaciones en las que necesitaba que él me priorizara.
Cuando faltaban pocos días para Navidad, insistí en que necesitaba una respuesta clara. En un primer momento me dijo que estaría conmigo y que hablaría con sus padres, pero pocos días después cambió completamente la versión. Me dijo que cómo iba a dejar de estar con su familia en Navidad, que yo estaba intentando separarlo de ellos y que lo estaba poniendo entre la espada y la pared. Esto acabó en una discusión fuerte.
Al cabo de esos dos días, mientras yo no estaba en casa, él decidió por su cuenta recoger todas sus cosas y me escribió un mensaje diciéndome que se iba a casa de sus padres “unos días para desconectar”, que no lo llamara. No hubo una conversación previa ni una decisión consensuada, simplemente se fue.
Desde entonces la actitud ha sido de frialdad absoluta: no me escribe, no me pregunta cómo estoy, no felicita las fiestas y responde de forma distante o tarda mucho en contestar. Dice que “después de fiestas hablaremos”, pero no concreta nada más ni aclara si quiere seguir con la relación o no.
Además, aunque se marchó diciendo que necesitaba tranquilidad y espacio, más tarde me ha dicho que podemos seguir hablando con normalidad e incluso quedar si queremos, lo cual me genera todavía más confusión, porque por un lado se distancia y por otro mantiene una puerta abierta sin aclarar qué intención tiene realmente ni qué espera de mí.
Yo me siento muy confundida porque no sé si esto es realmente un tiempo para reflexionar o una ruptura encubierta.
Agradecería opiniones externas sobre cómo veis la situación y si esta forma de actuar os parece normal o respetuosa dentro de una relación.
