Me siento bien. Orgullosa de mí. Feliz por no conformarme con migajas.
Porque merezco algo bueno.
En el pasado sufrí de mucha dependencia y es algo que ya no quiero repetir.
Y he resurgido después de mi última relación, me he vuelto mejor, he recuperado mi amor propio.
En los meses de julio y agosto me estuve viendo casualmente con una persona, me sacaba un par de años pero nos entendíamos bien.
Aunque yo tenía claro que no iba a ser una relación seria porque él tenía una hija de una relación anterior y yo no me veo estando en una relación con alguien que es padre, aun me queda mucho por aprender como para meterme en una relación así que sé que sería duro.

Pero tampoco estoy hecha para los amigos con derechos. Muchas quizás diréis que no pasa nada, que los amigos se ven una vez al mes.
Pero a mi me chocó el contraste, al principio me escribía a menudo, llamadas por la noche, nos veiamos seguidos y de repente empezaron a espaciarse las quedadas, cada dos semanas, ya no había mensajes…
Hasta la última vez que nos vimos a finales de agosto. Y no supe más de él, hasta hoy. Un mes y poco después.
Me escribe qué tal y si me apetece quedar esta tarde.
Pa’ flipar. Si se pensaba que iba a decir que sí…
Para mi las cosas se cuidan, aunque solo sea una amiga con derecho, esto que ha hecho es como si me escribiera después de medio año «hey quieres quedar» como si nada hubiera pasado. Pues no.
Por eso os digo, yo no estoy hecha para los amigos con derecho, si puedo entender que no sea algo serio pero aun asi creo que las relaciones aunque sean casuales se pueden cuidar un poco…
Asi que me despedí de el cordialmente.
Me dijo que vale y que «yo tampoco le había dicho de quedar en este mes».
Bueno, solo quería desahogarme:)