Buenas!
Nunca pensé que escribiría, siempre os leo desde la sombra pero hoy vengo a escuchar que soy una guarra y una imbécil, como penitencia. Voy a intentar resumirlo para que no se haga muy largo:
Por aquel entonces llevábamos tres años juntos y dos de convicencia, todo iba muy bien hasta que decidimos montar un negocio hostelero con lo que eso significa (ser autónomos, horarios muy chungos, mucho sacrificio, falta de vida social, etc.). A mi me faltaban unos cuantos años para la treintena y esa situación me hizo polvo: mis relaciones sociales se redujeron a mi parejaa y a la nueva clientela que íbamos conociendo.
Nuestra relación se había jodido porque todo eran discusiones: por dinero, por no poder estar con los amigos, por el trabajo…
Entonces conocimos a un chico y después de estar tonteando unas semanas nos liamos una noche, fueron cuatro muerdos. Yo me arrepentí y decidimos no contárselo a nadie.
Pero ilusa yo… Esto es un pueblo y, al final todo se sabe! Mi novio de entonces, actual marido, ya sospechó y me hizo jurar que no pasó nada cuando me lo preguntó. Yo lo juré, cruzando los dedos. Sabía que si le decía la verdad lo nuestro se iría a la mierda y, ese día, puse mi palabra a la altura del betún. Os juro que no hay semana que no me acuerde de ese momento y se me encoja el estómago.
Parecía estar todo olvidado, ahora estábamos amos muy bien hasta ayer: tuvimos una pequeña discusión anoche y me sacó otra vez el tema.. Que sabía que había pasado algo y le había mentido. La culpa me ha comido todos estos años y se lo conté; le admití que hubo cuatro muerdos.
Era la 1 de la mañana, se vistió y se fue. Ha pasado la noche fuera. Yo me siento fatal, le he decepcionado y no sé si será capaaz de perdonarme pero yo me he quitado un peso de encima. Siempre he pensado que no podía construir nuestra relación sobre una mentira pero nunca encontraba el mejor momento (porque no existe, claro).
Gracias a quien haya leído hasta aquí, necesitaba desahogo después de tanto tiempo.
Un saludo chicas, me encantais.