Buenas noches. La formalidad es una necesidad, distancia, que le dicen. Pero voy a ir directa al grano.
Mi entorno coincide en que necesito ayuda profesional, que tengo que ir al psicólogo. Hace unos meses traté de funcionar con ansiolíticos, pero no cuajaron. Me generaba un nervio terrible tener que tomarlos y depender de ellos, y me costaba concentrarme aún más de lo normal. Y además, tengo que partir de la base de que una parte de mi está convencida de que no estoy hecha polvo, de que simplemente pongo unas excusa tras otra para no hacer nada y no tener que atender mis obligaciones.
Por situar a quien tenga la santa paciencia de leer esto. Hace unos años mi madre murió. Joven. Y después de padecer el cáncer durante mucho, mucho tiempo y haber quedado limpia la primera vez. El hecho en sí supuso muchas cosas malas, gané 25kg de peso, bajaron las notas en la carrera, fui dejando amigos de lado sin darme cuenta… todo era por y para mi madre, y de eso no me arrepiento nada. Cada segundo que pasé dedicada a ella es valioso en sí mismo, fuera malo o bueno y tuviera el coste que fuera. Pero cuando falleció TUVE que seguir adelante sin parar. Acabar la carrera, buscar trabajo, preocuparme de mis abuelos, no dejar que mi entorno sufriera de más por aguantarme a mí.
Y se quedó mucha mierda en mi cabeza, porque creo que en los últimos días de mi madre hice algo terrible. La mentí. El médico nos comunicó que ya ninguna medicación iba a ayudarla y que lo mejor era darla analgésicos y sedantes. Duró, efectivamente, apenas una semana. Pero cuando la fueron a poner los sedantes no tuvimos el valor de decirla la verdad, y yo estoy convencida de que ella lo sabía, porque se puso muy nerviosa. Lo último que le dije a mi madre fue una verdad a medias, para que se tranquilizara, para que no entrara en pánico. La dijimos tranqui, es medicina, pero no la dijimos cuál ni porqué. Y no puedo dejar de preguntarme si hicimos bien, ni de temer que la respuesta sea que no. Pero la mentí y me pesa cada día.
El caso es que ahora todo me va genial, trabajo, estudios, familia, amigos… pero me importa todo una mierda. No encuentro las ganas de seguir haciendo lo que tengo y quería hacer. Y he llegado a mentir para que la gente me dejara en paz. He trabajado mucho para llegar hasta donde estoy ahora y en estos precisos momentos no dejo de pensar que me importa más bien poco.
Pero también me da por pensar que soy una quejica, que solo son excusas para vaguear y ya. No tengo fuerza de voluntad ninguna, me dicen que vaya al psicólogo y no me atrevo. Primero porque soy muy reticente a ese tipo de escrutinio. Y segundo porque me da miedo que me digan que la ansiedad es una mentira, una excusa propia para seguir siendo una vaga.
Mi madre era todo en mi vida. Nunca me he sentido tan sola, hace ya 4 años que falleció y cada día me doy más cuenta de que todo es horrible sin ella. Si tenía un problema con algo o alguien ella me ayudaba a penarlo, o simplemente me abrazaba. Daría un mundo porque me volviera a abrazar. Y mientras escribo esto no puedo dejar de llorar, pero mañana cuando vuelva a levantarme tarde, y a dejar mis cosas sin hacer y a buscar una excusa para no decir que no quería hacer nada, me volverá a parecer que soy una vaga y lo que ocurre es que me toco los pies en vez de ser responsable. Y vuelta a empezar. Proponerme hacer algo y conseguir hacerlo es peor y mucho más largo que hacerlo. Pero no logro avanzar. Y no siento que nadie a mi alrededor pueda ayudarme, porque ninguno son mi madre. Que sabía lo que me pasaba por la cabeza sólo con verme entrar por la puerta.
Me siento un fraude y no sé qué hacer. Es la primera vez en 4 años que saco fuera el hecho de que mentí a mi madre en el peor momento. Y es horrible pensar en que alguien me pueda juzgar por ello. Así que que vaya por delante que me da tanto pánico contarlo como pensar que alguien lo lea, esto es un acto de fe.