Deja de machacarte, mi niña. Y quiero empezar precisamente con esa frase porque creo que es lo vital aquí. Quiero decirte que no eres una vaga, esa desilusión por todo, la apatía y las ganas de no hacer nada son parte de la sintomatologia de la depresión. Ojo, no estoy diciendo que la tengas porque me faltaría mucha información para dar ese diagnóstico PERO lo que está claro es que la muerte de tu madre te ha causado un trauma que no te viene mal tratar. Ve al psicólogo y ten paciencia corazón, todo pasa.
Por otra parte, la “mentira” a tu madre. Voy a suponer que cuando le mentiste te referías a la bomba de morfina, que se suele poner a pacientes terminales para que mueran sin dolor. Pues mira, si queremos ponernos técnicos ni siquiera le mentiste, porque la morfina es un sedante y es medicina.
De todas formas, sinceramente no creo que hayas hecho nada mal. A mi me pasó algo similar hace un par de meses con mi abuelo al que adoraba (obviamente no es tan grave como tu caso, pero el dilema moral era similar). Mi abuelo era la persona con más ganas de vivir que yo he conocido en toda mi vida. Cada vez que tenía una pequeña molestia se ponía muy muy nervioso porque pensaba que se podía ir al otro barrio de cabeza.
Dicho esto, hace un par de años le diagnosticaron cáncer de sangre y sí, le mentimos porque a su edad (93 tacos) iba a hacer poca diferencia y solo serviría para joderle la calidad de vida y que viviera asustado lo que le quedara. Pues hubo un punto en el que el cáncer lo estaba matando y era imparable y sí, VOLVIMOS A MENTIR. Y no me arrepiento en absoluto. El mismo día que ingresó en el hospital yo ya sabía que no iba a salir de ahí y, aún así, toda la familia estuvimos a su lado normalizando la situación durante los 10 días que tardó en morir.
Los últimos tres fueron con la bomba de morfina y si has vivido eso sabes que ya no se enteran de nada. Pues el día que se la pusieron mentí una vez más, estaba preocupado por su corte de pelo y yo le dije que estuviera tranquilo, que el sábado le llevaba al peluquero. Y oye, se quedó tan tranquilico.
No me arrepiento de absolutamente nada y volvería a hacer lo mismo una y todas las veces que hiciera falta. ¿Por qué? Porque para mi (y es solo mi opinión) es una cuestión de humanidad. Es lo que yo querría en esa situación y si tengo que elegir entre mentir y que muera en paz y con dignidad y decir la verdad y que muera aterrorizado… Pues cariño, llámame Pinocho.
Por todo esto digo que no has hecho nada malo joder, cuidaste de tu madre a tope todo lo que pudiste y cuando fue el momento de irse le ofrecisteis una salida digna y sin pánico. No deberías machacarte, deberías estar orgullosa.
Ojalá más hijos como tú, de verdad. Un saludo.