¡Hola a todas! Nunca me animo a escribir, pero me ha pasado algo con un chico y estoy tan en shock que necesito conocer otros puntos de vista y ver si es que la loca o la rara soy yo. ¡Gracias de antemano!
Conocí a (vamos a llamarlo) Pablo por Instagram, llevábamos conociéndonos unos 9 meses a lo tonto, parecía un buen chico, al principio quedábamos como “amigos” (no nos liábamos, pero no dejábamos de tontear), y un día pues obviamente cruzamos la línea. A mí me gustó y me dijo que a él también. Hasta que a los pocos días de repente, se agobió y me dijo que mejor quedar como amigos que el sexo todo lo complicaba. Yo le dije que era obvio que había atracción y que ya habíamos cruzado la línea, que no quería ser solo amigos. Así que dejamos de hablar, pero unos días más tarde volvió como si nada. Desde ese momento todo se intensificó: Hablábamos a todas horas, nos decíamos cosas subidas de tono, nos llamábamos por teléfono, nos veíamos 4-5 días a la semana y organizábamos citas, nos contábamos de todo, pasamos 3 días juntos por mi cumpleaños modo novios, pero, sin que pasara nada físico. A mí la situación ya me estaba generando bastante frustración y agobio porque sentía todo el tiempo que tenía que frenarme. Así que un día en su casa lo hablamos. Me reconoció que tenía razón, estuvimos a punto de besarnos, pero le dije que lo pensara bien, que no quería volver a lo mismo. Nos abrazamos y pensé que habíamos llegado a un punto común, pero después de aquella conversación empezó a mutar: desaparecía durante días, tardaba en contestar, le propuse quedar y me canceló horas antes. No supe mucho más de él hasta un mensaje en el que me “informaba” que se iba a Francia unas semanas y que hablábamos a su regreso. Yo en ese momento estaba muy sorprendida, no entendía cómo había cambiado de un día para otro.
Regresó de Francia y no me dijo nada de nada. Supe por una amiga común que llevaba ya 20 días en la ciudad y que había estado viajando con una francesa esas semanas. La misma francesa que “casualmente” estuvo en la ciudad los días que él “se agobió”. Información que a mi me ocultó, por supuesto. Claro, ahí ya entendí muchas cosas. La casualidad quiso que al poco de hablar con mi amiga nos encontráramos al lado de mi casa. Yo iba en mi coche y nos saludamos por la ventanilla, y cuando llegué a casa me escribió otra vez como si no hubiera pasado nada. Estaba enfadada, y le dije todo lo que pensaba: que después de estos meses merecía un mínimo de respeto, que si ya no estaba interesado que podría habérmelo dicho desde aquel día que hablamos en su casa, en vez de hacerme todos esos feos y desaparecer. Empezó a darle la vuelta a la tortilla, diciendo que no era para tanto, que era una exagerada, que era mi culpa porque no le deseé buen viaje (sí lo hice), que él no había hecho nada mal y que en todo momento me había dejado claro que quería ser mi amigo. Yo estaba flipando, ¿con tus amigos tonteas? ¿con tus amigos te quieres besar? Además que lo hablamos en su casa y aceptamos ser más que amigos. Vale que cambies de opinión y ya no quieras nada conmigo, lo respeto, pero sé sincero y da la cara, no hagas como que yo me lo he inventado todo. Le expliqué que lo mejor era acabar lo que fuera este vínculo aquí y despedirnos porque repetíamos el mismo patrón y si aceptaba su “amistad” volveríamos a caer otra vez en el mismo juego.
Intentó convencerme diciéndome que me apreciaba, que se había acordado mucho de mí, que reconocía que había atracción pero que él ahora quería estar soltero y que como soy muy especial no sabe donde ubicarme en su vida, y que por tanto que tenía que ser su amiga. Me volví a negar. Y entonces, apareció una cara de él que jamás había visto: empezó a insultarme, que era una puta egoísta, que me estaba ofreciendo su amistad y yo le estaba rechazando, que era una superficial que solo me importaba el sexo, me dijo que me estaba comportando como una niña pequeña, que me iba a quedar sola, que lo estaba matando echándole de mi vida, que era culpa mía, que era cosa de mis amigas que me habían comido la cabeza… Yo no quise entrar al juego y me limité a despedirme y desearle que le fuera bien. Pensé que se le había ido la olla o algo, y que al siguiente día relativizaría, pero no, a los 2 días me dejó de seguir en todas las redes sociales.
Y yo sinceramente sigo aquí en shock. No se con quien he estado hablando durante 9 meses, ya dudo de muchas cosas que me ha dicho que igual son mentira. Si de verdad quieres ser mi amigo y me aprecias, entenderías mis sentimientos y me dirías que esperarías a que estuviera preparada para una amistad. Y por supuesto te harías responsable de tus actos y no me tratarías como me estás tratando. No quieres ser mi amigo, quieres a una tía que esté detrás tuya alimentando tu ego a la que darle migajas y confundir de cuando en cuando. Mi cabeza sabe que tomó la decisión correcta, pero soy una persona extremadamente empática, y me hizo sentir TAN mal que realmente pensé que la culpa era mía.
¿He hecho algo mal aparte de darle varias oportunidades a alguien que creía que merecía la pena? ¿Su intención era tenerme ahí haciendo benching? ¿Llevaba 9 meses conociendo a alguien que realmente no conocía? ¿Cómo no pude ver esta forma de ser en este tiempo? ¿Por qué aún habiéndome dicho todas esas cosas tan horribles no puedo odiarlo? ¿La última cara que vi es quién es realmente?