Buenas! No suelo escribir por aquí pero hay un asunto que hace mucho tiempo que me ronda la cabeza y he pensado que vosotras me podríais ayudar.
El tema tiene que ver con una (ex) amiga mía. A esta chica, llamémosla V, la conocí por internet hará cosa de más de un año. Ella estaba aprendiendo a tocar la batería, y yo la guitarra eléctrica. Ambas teníamos los mismos pasatiempos, nos gustaban los mismos grupos, y pensamos que sería una buena idea iniciar algún grupo juntas. Durante este tiempo que estuvimos hablando, al menos por mi parte, la conexión fue inmediata. Era una chica muy madura, centrada, pero a la par divertida. La verdad es que me dio muy buena vibra desde el principio, pero por cosas de la vida, no llegamos a vernos en persona hasta seis meses después, cuando encontramos un par de personas más con las que empezar el proyecto y empezamos a quedar semanalmente para tocar.
Y aquí viene el problema.
En este grupo estaba, llamémosle X, otra chica que también conocimos por internet. ¿Sabéis de esas personas que nada más verlas, vuestro inconsciente os dice que están llenas de problemas? Pues eso. X no parecía mala persona, pero por A o por B, siempre parecía estar en el foco del los problemas. Y casualmente siempre le sucedían desgracias a ella, siempre eran los demás quienes la trataban mal, y siempre estaba llena de traumas, dramas y demás. No digo que no pudiera ser así, sólo que en su momento me extrañó que según ella todo el mundo la tratara mal. Esgrimía una especie de victimismo constante que luego a la que se lo comentabas, escondía detrás de una fachada de supuesta tipa dura. Una cosa muy rara.
Sobra decir que no nos llevamos bien desde el principio, porque mira, estoy algo quemada de gente que va con este papel por la vida.
El problema vino cuando V se encariñó de ella. Y encariñarse es quedarse corto. V tenía pareja, otra chica, desde hacía casi 8 años. Relación estable donde las haya. Pero fue aparecer X en escena y se empezó a formar una dinámica muy extraña en el grupo. Siempre iban ellas dos por su cuenta, hablaban a parte de todo, tenían secretitos y confidencias, al punto que las demás empezamos a sentirnos excluidas. Aclaro que yo no hubiera tenido ningún problema en que dos personas del grupo se llevaran mejor entre ellas, que con las demás. Vamos, es lo más normal. El problema es que yo estaba empezando a ver venir una dinámica super dependiente. Cuando X lloraba, V estaba ahí con toda la artillería para protegerla. Cuando X decía A, V defendía A como si la vida le fuera en ello. No empecé a entender lo que estaba sucediendo hasta que un día, haciendo unas cervezas, ellas confesaron gustarse y estar llevando una especie de relación escondida a las espaldas de sus respectivas parejas.
Y dices: vale, es su vida. Como si se quieren casar y tener chulumbeles. La cosa fue que a partir de ese punto, sin saber yo exactamente cómo, X me empezó a coger manía. Durante los ensayos hacía comentarios punzantes, por whatssap también, y cuando trataba de abordar ese resentimiento se defendía diciendo que yo había dicho algo ofensivo, que había sido egoísta en algún momento, o que había tratado de humillarla. Y mira, viniendo de haber pasado bullying gran parte de mi vida y haber estado por ello en tratamiento durante más de diez años, la verdad es que me suena cuanto menos raro pensar que, incluso aunque sea sin darme cuenta, yo pudiera estar «puteando» a al alguien sin darme cuenta. Obviamente me disculpé mil veces por las supuestas cosas que hacía que a esta chica le molestaban, pero siempre parecía encontrar nuevas. Que si yo era una egocéntrica porque dirigía un poco el cotarro haciendo propuestas durante los ensayos sobre lo que podíamos hacer. Que si yo pretendía dejarla a ella mal haciendo comentarios sobre cosas que musicalmente no cuadraban y quería arreglar. Incluso llegó a quejarse que durante los ensayos no saliera a fumar con las demás (entre otras cosas, porque no fumo) y me quedara practicando en el local. Parecía que cualquier motivo, cualquier mínima cosa que hiciera, fuera malinterpretable para ella y viniera de la mayor de mis maldades. Y de nada sirvió aclararle una y otra vez que yo no era así; que quizás si tenía un punto de líder, pero desde luego no quería humillar a nadie. Que si me quedaba tocando yo sola en el sala era porque era una trabajadora compulsiva, no porque tuviera nada en contra de ella. Intenté hablarlo mil y una veces y el resultado siempre era el mismo: caras largas.
Pues bien, con el tiempo, no sólo era X quien tenía esa actitud conmigo, sino también V. Y es más, en su caso de forma descarada y el doble de agresiva. Una chica con la que al principio yo había sentido que conectábamos, que nos llevábamos bien y nos entendíamos, de repente sin ton ni son tomó al pie de la letra todas las quejas de V y arremetió contra mí. Sin reparos. Quizás, de todo, fue eso lo que más me dolió. Que se dejara llevar tan fácilmente, influenciar. Porque para mí la amistad siempre ha estado por encima de las parejas, los ligues y cualquier otra cosa. Llámame idiota.
Obviamente la situación era insostenible y un día petó. Exploté de tanta putadita, de tanta puya, les pedí al menos que reconocieran que tenían algo en contra de mí, para que pudieramos hablarlo y arreglarlo, pero no hubo manera. Así que me fui de allí. Y sólo cuando me hube ido, por lo que sé, reconocieron que no me soportaban y que habían estado esperando el momento en que me largara.
Han pasado unos seis meses desde eso. El grupo se ha ido a la mierda, porque por lo que me han contado, una vez me fui no supieron como liderarlo y se fue perdiendo la motivación. El tema es que V cortó con su novia (la que tenía desde hacía ocho años) para supuestamente empezar algo con X. No me expliques cómo, X llegó a conocer a esa novia, llamémosla R. Y aquí viene el giro magistral de la historia.
No sé exactamente por qué, pero V y R se liaron, se encapricharon y ahora están viviendo juntas en la antigua casa de X.
Todo esto lo sé por una amiga común de las tres. Esta misma amiga ayer me contó que fue a una fiesta de cumpleaños donde iba también V y que la vio hecha polvo. Y tampoco me extraña. Dice que estuvieron hablando de todo esto y V le comentó que se sentía como si le hubiera «caído un velo de los ojos». Que empezaba a ver quien era realmente X, que se había sentido como absorvida hasta ese momento y empezaba a entender muchas cosas. Y esa es precisamente la palabra que yo usaría para definir el estado en el que entró Y al conocer a X: absorvida, embelesada por ella y su cara de niña buena, y partícipe de todas sus paranoias.
No sé si será casualidad o no, pero desde que ha sucedido esto, V me va dejando likes por ahí. Instagram, Facebook, lo que sea. No hemos vuelto a hablar desde que yo me fui cabreada del ensayo. No sé si son sentimientos de remordimiento o qué. El caso es que, realmente, yo nunca tuve nada en contra de ella. Vi clarisimamente que estaba absorvida y me muero de ganas de volver a hablar, que me explique su versión, y al menos, dejar las cosas bien entre nosotras. Pero no sé qué hacer, porque es remover mierda pasada, es sacar a flote un tema que en su momento me dolió muchísimo, y mi vida ahora es lo bastante buena como para que no quiera añadirle un drama gratuito.
¿Vosotras qué haríais?