Hola a todas – me he decidido a escribir aquí porque a veces ayuda tener el punto de vista de personas externas.
Estoy con un chico desde hace tiempo pero con muchas ideas y venidas (hemos roto dos veces; éste sería el tercer intento, con otras relaciones de por medio y todo).
Nos queremos mucho – yo no tengo dudas de que estoy enamorada de él.
Pero la relación no va bien. Cuando volvimos, este verano, después de un año separados, todo parecía diferente y había mucha ilusión por parte de los dos; pero ha ido decayendo y ahora estamos fatal, nada más que discutiendo y hablando de dejarlo, lo que pasa es que ninguno es capaz porque sabemos lo mucho que nos queremos y que probablemente ya sea la última vez (por salud mental, más que nada).

Los problemas que tenemos, básicamente, es que tenemos muchas diferencias en cuanto a estilo de vida: yo he tenido una vida un poco dura y ahora que estoy en buena posición laboral y económica quiero hacer planes, viajar, en fin, que me veo muy activa y con ganas de compartir experiencias con él, y él, por el contrario, quiere una vida distinta, de estar en casa, sin planes ni «obligaciones» sociales. Es una persona algo antisocial y la pandemia y su situación familiar (tiene un familiar enfermo al que atender) lo ha acentuado. No podemos apenas compartir aficiones ni ocio.
Además, no quiere hacer casi nada de lo que hacíamos antes (salidas culturales, etc) por el tema Covid. Con esto también tenemos muchos conflictos (él me insinua que conmigo está siempre en peligro ya que yo soy una «irresponsable» – cosa que no creo cierta, puesto que mi vida social es muy tranquila y trató de tomar las precauciones lógicas, pero también de llevar una vida lo más normal posible. Vamos, que no voy a encerrarme ya más por el dichoso Covid).
Ahora mismo no vivimos juntos, pero ya lo hicimos antes, y tenemos ritmos totalmente distintos: yo soy de horarios fijos, comidas ordenadas, orden en general, limpieza, etc y él es todo lo contrario, aparte de ser un fumador fuerte (de hierba también, aunque esto lo está dejando), cosa que a mí me desagrada bastante, cada vez más. Por eso, la idea de convivir de nuevo nos da un poco de pánico a los dos, por los conflictos que hemos tenido antes a raíz de estas diferencias. Yo soy poco tolerante y él es poco proclive al cambio.
A todo esto hay que añadirle que queremos ser padres (es lo que más nos une) y tenemos problemas de fertilidad (causa suya, en principio), con lo cual tendríamos que someternos a una IVF, pero con el percal que tenemos, también estamos un poco paralizados con ese tema. El problema es el tiempo… que él tiene ya 45 (yo 32 pero me gustaría ser madre «joven»).
Pienso que debería dejarlo, pero… lo quiero con todo mi corazón y no soy capaz de asumir su pérdida… otra vez.
¿Le veis solución? ¿Créeis que los motivos que cuento son suficientes para no estar juntos o soy yo demasiado exigente?
Muchas gracias, chicas.