Hola a todas o mejor dicho, Hallo!
Soy una española que reside en Alemania desde hace ya casi 6 años y como podéis imaginar, ya estoy en ese dichoso grupo de «extranjeros allá donde vayamos». Si voy a España, soy la Alemana y aquí siempre seré la española.
Dramas extras a parte, vayamos a lo importante.
Hace dos años conocí a Marc, un chico que bueno, he de reconocer que al principio, ni fú ni fá. Pero con el que desde el principio hubo muchísima química sexual y empezamos a quedar todos los fines de semana.
Después de un año me planté. Soy una chica muy insegura pero odiaba la idea de levantarme dentro de dos años y seguir teniendo esa «no-relación». Le dije que o todo o nada, que yo entendía perfectamente que él no quisiera una relación pero que en ese caso tenía que dejarme ir. Él, que representa todos los clichés alemanes de persona de pocas palabras, escasos momentos románticos, etc me espetó un «yo estoy bien como estamos».
No os voy a engañar, fue devastadora. Como ya era 100% «libre» me sumergí en los mundos de Tinder y conocí a un español que vivía un poco lejos pero que hacía lo posible por verme. Hablábamos 4 horas diarias, reíamos y hacíamos mil bromas. No obstante, le faltaba un «noseque» que no me acababa de convencer.
Cuando dejé de prestar atención a Marc fue cuando según él, su mundo se vino abajo. Me escribía dirariamente, se interesaba por todo de mi, incluso quería venir a verme todos los días. Yo le expliqué la situación y sobre todo, le conté de «el otro». Marc insistía y me contaba lo arrepentido que estaba. Me prometía una y mil veces que iba a cambiar y que me quería por encima de todo. Incluso se apuntó a clases de español.

Yo le creí. No me critiquéis aún ni pongáis los ojos en blanco, por favor. Marc ha cambiado de verdad, empezó a hacer planes conmigo, a hacer pública nuestra relación, a tener nuestras bromas, a hacerme reír todos los días… en definitiva a ser el novio del que a día de hoy estoy enamorada hasta las trancas.
Ahora os estaréis preguntando cuál es el problema. Pues bien, hemos empezado a vivir juntos y aunque me encanta hay un pequeño detalle que me está volviendo loca.
Como buena española soy de esas personas que se acuesta tarde. Él que entra a trabajar muy pronto, pues está cansado pronto. Hasta aquí todo bien. El problema es que si por él fuese se iría a dormir a las 19:30h. Es decir, que desde que llego de trabajar hasta que se duerme solo tenemos 2h para estar juntos.
Yo entiendo perfectamente que esté cansado, es más llegué a la conclusión de que para poder pedirle que se fuese más tarde a la cama, debería hacer el mismo ritmo que él. Es decir, me levanto a las 6 de la mañana (pudiendo dormir una hora y media más) para aprovechar el tiempo con él. Eso sin tener en cuenta que últimamente solo tenemos sexo a eso de las 5 de la mañana porque claro, cuando yo entro a la cama él ya está en el séptimo cielo. He de reconocer que no necesito muchas horas de sueño para tener energía todo el día, por lo que aunque me despierte a esa hora, siempre acabo acostandome a las 23 o 00h.
En resumen… entiendo que esté cansado, pero odio que se vaya a tan pronto a dormir. Yo no me quejaría si se fuese a las 21h pero a las 19:30?
En fin, creéis que soy una histérica y que debería dejarle dormir más?