Hola! No sabía dónde poner este post, perdón de antemano si me equivoco de sitio. Voy a subir esto anónimo también, por si acaso!
Os cuento: Llevo más de 10 años con mi pareja, tenemos dos hijos en común (estamos los dos en la treintena) El caso es que durante los últimos años, él ha ido engordando progresivamente y aunque siempre me ha dado bastante igual, lleva una temporada muy descuidado (la barba ya ni se la arregla, el pelo, en la ropa todo le da igual) Es un tío que nunca le ha dado importancia al aspecto físico y yo siempre le he querido tal y como es, jamás me ha afectado. Sin embargo, últimamente la cosa se le ha ido de las manos y lleva un ritmo muy, muy sedentario, con atracones de comida y muy malos hábitos. Noto que empieza a afectarme en el plano sexual, porque sigo teniendo ganar de acostarme con él y estar juntos, pero ya no me atrae tanto como antes. No espero que esté igual que cuando nos conocimos con veintipocos, ni que se cicle en un gimnasio, simplemente, los 20 kg de más empiezan a resultarme menos atractivos.
Me siento muna superficial de mierda y muy culpable por esto porque a mí que pese más o menos siempre me la ha pelado, mis motivos para estar con él van más allá y la atracción no es sólo cuestión de peso, pero a veces me afecta y no lo puedo evitar. Me encanta estar con él, estoy enamorada como el primer día, adoro oírle hablar, como trata a los niños, sus valores, su personalidad: todo. Físicamente estos años a pesar de la maternidad y lo que supone en la vida de una pareja seguía atrayéndome igual…No sé porqué me pasa esto. Además, yo he tenido muchos cambios de peso con los embarazos, he tardado años en estabilizarme y verme mejor y él siempre me ha apoyado quisiera adelgazar o no y diciéndome que yo le gustaba siempre aunque estuviera más gorda. Esto lo empeora todo, porque me siento fatal ahora que ya no me siento tan atraída por él cuando conmigo siempre se ha portado genial.

Antes de que digáis nada, no pasamos ninguno de los dos por un mal momento ni personal ni profesional: De hecho, él tiene algunos nuevos proyectos que le motivan mucho pero el tema de comer se le va de las manos y como anteriormente cuando ha querido perder peso se ha puesto a dieta y ha perdido una barbaridad, creo se confía y se deja llevar aunque nunca había llegado a esta situación. Es verdad quea vida con los niños nos afecta la rutina, hay más estrés y eso desmotiva a cualquiera. Su único momento de relax lo asocia a comer.
Alguna vez le he propuesto que hagamos deporte juntos (yo hago con bastante frecuencia desde que perdí peso después del embarazo) pero no le gusta ninguno, no le motivan…Su plan perfecto de ocio acaba siempre con una cena o comida fuera, o pedir comida a domicilio, y ya no sé cómo afrontarlo sin ofenderle (es muy sensible a las críticas) ni tampoco presionarle ni querer ser superficial. A veces pienso que sería mejor dejarlo estar, que ya se me pasará, que evidentemente hay cosas más importantes…Pero no puedo evitar que me afecte tarde o temprano porque no elijo qué me gusta físicamente o no.
¿Qué pensáis, algún consejo?