Texto corregido por WLS para facilitar su lectura
Hola chicas, les aviso que esto va para largo. Me ha costado mucho superar todo esto y me gustaría recibir algún consejo de desconocidas. Siento que necesito sacármelo del corazón y no quiero seguir saturando a mi gente con el tema.
Vengo de un duelo muy fuerte. Mi madre tuvo cáncer desde 2020 hasta 2023 y yo fui quien la cuidó. En ese entonces tenía 23 años. No teníamos una buena red de apoyo porque ella tenía borderline y era una persona complicada. Así que cuando enfermó, su hermana y su familia directa salieron corriendo. Mi papá fue un apoyo económico y algo emocional, pero la que cargó con casi todo fui yo.
Finalmente falleció en 2023 y eso me dejó quebrada. Sentí que me arrancaron una parte del corazón y me costó muchísimo seguir adelante. El primer año me lo pasé echada en el sillón mirando al techo y si no hubiera sido por los antidepresivos y el psicólogo, no sé cómo habría salido de ahí.
En aquel entonces tenía un novio con el que llevaba casi 5 años. Era una relación muy de puertas afuera, pero éramos cercanos. Cuando murió mi mamá me quedé sola en la casa en la que vivíamos, porque mi papá tiene otra familia, a la cual quiero muchísimo, pero yo decidí vivir sola. También pensaba que con mi novio íbamos a dar el paso de vivir juntos, porque desde que empezamos, al año o dos, ya lo habíamos hablado.
No quise hacer el cambio de golpe. Le dije que quería tomarme un tiempo viviendo sola porque sentía que si él se mudaba conmigo inmediatamente era como reemplazar a mi madre. También necesitaba procesar todo lo que había pasado. Sin embargo, a los tres meses ya decidí que estaba preparada para que se mudara conmigo.
Él trabajaba tres días en la oficina y dos días teletrabajaba. Venía a mi casa los tres días que trabajaba en la oficina, pero llegaba tarde porque antes pasaba por la casa de sus padres a buscar el auto, y supongo que también a estar con ellos. Entonces llegaba de noche y se iba temprano.
Yo me sentía muy sola. Después de lo que me había pasado, pasar una hora sola en mi casa se sentía eterno. Solo cuando él llegaba me sentía un poco bien. Mis padres pensaban que él estaba cuidándome y acompañándome al 100%, así que tampoco se movieron mucho para visitarme u ofrecerme más compañía. Todo se tergiversó.
Yo estaba tomando medicamentos, pero me era imposible llevar bien el tratamiento porque mi ex era de acostarse tarde. Yo tenía que estudiar y trabajar, y siempre andaba trasnochada porque dormía mal. Él siempre se acostaba tipo 3 de la mañana y aunque no me obligaba a quedarme despierta con él, hacía el típico gesto de “¿te vas a dormir? qué fome…”. Así que yo acababa cediendo. Además, como digo, él llegaba tarde. Tipo 9 o 10 de la noche a mi casa.
Lo esperé un año para que se mudara conmigo y no pasó. Conseguí estabilidad económica, logré sacar adelante mi año académico y me di cuenta de que no lo necesitaba. Mis amigos también se dieron cuenta de que pasaba mucho tiempo sola, así que empezaron a venir a quedarse conmigo y me sacaron adelante. No puedo estar más agradecida con ellos. Ellos me salvaron.
Terminé con él.
Cuando terminé, me sentí liberada. La primera semana descansé y eso hizo que me sintiera considerablemente mejor casi de inmediato. Quise salir al mundo, conocer a otras personas y, por fortuna o por desgracia, conecté muy rápido con un chico que conocí por Tinder. Y aquí viene la raíz del título.
Todo fue muy intenso y muy genial. Eso me hizo sentir que existía más gente en el mundo con la que podía conectar, más allá de mi ex, que alguna vez lo había sido todo para mí.
Pero había cosas que me hacían dudar.
Después de terminar esa relación, yo decidí que lo que quería era alguien con quien compartir mi vida. Alguien que quisiera lo mismo que yo y que ojalá estuviera en la misma sintonía y madurez respecto a eso.
Este chico lo tenía todo para mí en cuanto a química, pero también vivía con su familia. Nunca había pasado por un duelo y había tenido como tres parejas que solo habían durado un año. Así que dudé, pero no quise descartarlo de entrada porque tampoco quería ser tajante. Y me gustaba mucho.
Él tenía una personalidad bastante peculiar. De repente soltaba comentarios random que te dejaban perpleja y se acaloraba mucho con las conversaciones. Yo intenté ser lo más transparente posible con él. Le conté que estaba viviendo un proceso de duelo, que aunque había avanzado muchísimo, seguía ahí. También le conté que había roto con mi ex hacía poco.
Él se quedó muy enganchado con el tema de mi ex y yo creo que ahí la acabé liando. Por intentar contarle todo y ser clarísima, creo que le generé una inseguridad. Esa inseguridad de “habla mucho del ex”. Pero bueno, soy torpe emocionalmente a veces y busco que mi pareja también sea mi amigo. Quiero que realmente sepa todo de mí. Supongo que me equivoqué.
Una de las primeras cosas extrañas que pasaron con este chico fue que un día estábamos caminando y se quedó callado. Le pregunté varias veces qué le pasaba y no me contestó. Después me dijo:
“¿Tú crees que estoy bien?”
Yo le dije:
“¿Cómo?”
Y me dijo:
“¿No me vas a preguntar qué me pasa?”
Yo le respondí que se lo había preguntado varias veces y que no me había dicho nada. Ahí me explicó lo que le ocurría. Desde ese momento supe que iba a ser difícil descifrarlo.
Tuvimos un drama en un viaje que hicimos juntos. Él me hizo una broma diciendo:
“No creo que seas el tipo de persona que solo habla y no deja que los demás hablen”.
Yo le contesté:
“¿Me estás diciendo esto en serio? ¿Lo sientes así?”
Y me dijo que no, que genuinamente era una broma.
Aclaro que el inicio y gran parte de nuestra atracción venía de que nos encantaba conversar.
Luego, esa misma tarde, volvió a estar raro y otra vez me costó sacarle qué le pasaba. Hasta que me dijo que sentía que el mundo no lo escuchaba. Que en el trabajo a veces hablaba y no lo tomaban en cuenta, etc. Yo le dije que estaba dispuesta a escucharlo todo lo que quisiera, que quería saber todo de él y que, si necesitaba a alguien para eso, yo quería ser esa persona.
Esa noche estuvimos tomando once y hablando de varios temas. Para mí todo iba bien hasta que en un momento me soltó:
“Oye, ¿tú no has sentido que has hablado mucho todo este viaje?”
Y ahí colapsé.
No entendí nada. Sentí que estábamos hablando normal y de repente me soltó eso. Me cuestioné todo. Supuestamente nos gustábamos porque conversábamos, entonces ¿esto qué era? Después pensé que todas esas cosas raras que habían pasado durante el día tenían que ver conmigo y me molesté porque no fue capaz de decírmelo de frente desde el principio. En lugar de eso, fue soltándolo de a poco.
Me tomé un tiempo para procesarlo y le dije que me estaba costando. Que me sentía avergonzada. Que no sabía si quería que me callara o qué onda. Además estábamos fuera de la ciudad y me sentía incómoda.
Después de un rato lo conversamos y él me pidió disculpas. Me dijo que en realidad estábamos conversando y él quería retomar un tema, pero no pudo. Sintió como si yo lo hubiera pasado por encima. Yo le pregunté por qué simplemente no me lo dijo, porque yo no noté eso para nada. Me respondió que no, que sintió que fue como una pataleta infantil.
Como llevábamos poco tiempo, yo pensé que conocerse y tener atracción a la vez era complicado. Que esas cosas podían pasar y que, como hay sentimientos de por medio, todo se enreda más.
También le mostré un Instagram que hice dedicado a mi mamá. En ese entonces llevaba como 30 posts dedicados a ella y solo 2 a mi ex, a modo de descargo.
ERROR.
Los leyó y se enfocó solo en esos dos posts. Eso nos trajo otro problema. Me dijo que quizás yo estaba intentando llenar un vacío, que quizás saltaba de relación en relación, que encontraba lógico que yo volviera con mi ex, pfff. Nada más alejado de mi realidad.
En ese momento sentí que le estaba haciendo mal a este chico y le dije que quizás era mejor dejarlo. Que no tenía intención de crearle inseguridades, de hecho era lo que menos quería. Pero lo retomamos a las horas y lo arreglamos.
Yo le dije que entendía que hubiera sentido eso, pero que también me hacía ruido que, entre tantos posts dedicados a mi madre, solo se hubiera enfocado en esos dos posts sobre mi relación anterior. Además no eran posts nostálgicos, eran descargos. Pero bueno, supongo que otra vez cometí un error.
Como les digo, yo quería a alguien con quien proyectarme y se lo propuse. Él estuvo de acuerdo, así que empezamos a ver formas de mudarnos juntos. Él no quería venir a mi casa por la lejanía y yo también quería salir de mi casa porque siento que ya cumplí un ciclo aquí y me está haciendo mal. Hay muchos recuerdos y ya me siento incómoda.
A mitad de año él renunció a su trabajo porque era nocturno, para que pudiéramos pasar más tiempo juntos y también para buscar algo que se acomodara a la vida que queríamos tener. Sin embargo, volvió a encontrar un trabajo cerca de su casa, de la casa de su familia, y eso me hizo dudar.
Él venía a mi casa cuatro días a la semana. Vivíamos lejos y era muy sacrificado. Siempre le agradeceré su compañía y todo ese esfuerzo. Pero no puedo evitar pensar que, a pesar de su entusiasmo, no estaba completamente convencido de querer lo mismo que yo.
Yo no podía ir mucho a su casa por una razón bien práctica: soy música y toco piano, entonces mi instrumento me amarra demasiado. Le propuse en su momento llevar mi piano digital para poder moverme yo también y que no fuera siempre él quien se trasladara. Sin embargo, él me dijo que no era necesario. Me dijo concretamente que él quería pasar tiempo conmigo y que estar con su familia podía ser incómodo o innecesario.
Yo creo que debí haberlo hecho. Es difícil que las personas hagamos cosas sin esperar nada a cambio.
No iba muy seguido a su casa y estaba enfocada en mis estudios y mi trabajo. Yo trabajaba tres días a la semana a full y el resto estudiaba. Entre eso, él me acompañaba. A fin de año decidí pasar la Navidad con él y me quedé varios días porque había terminado mi año académico y tenía poco trabajo.
Y ahí pasó algo que me dio muchísima pena.
Yo he tenido que arreglar esta casa porque era la casa familiar. He botado muchos cachureos, muebles, me he deshecho de ropa de mi mamá… Ha sido doloroso. Como era una casa familiar, aunque he avanzado muchísimo, aún quedan cosas por hacer. La renovamos con mi papá, la pintamos, arreglamos millones de cosas, pero no se puede tapar el sol con un dedo. Al final del día siempre será mi casa y aún quedan cosas pendientes.
Él en algunas ocasiones me dijo cosas que me resonaron. Me criticó por un mueble de televisor que estaba lleno de cachureos, del cual después me deshice. Me dijo que ese mueble estaba asqueroso, que daba ansiedad verlo, etc.
Yo le dije que no tenía tiempo para encargarme de esas cosas específicas. Que hacía un aseo completo preocupándome de los baños, el piso, la cocina y ordenar. El resto era trabajar, estudiar y además lidiar con el duelo.
Siempre me criticaba que mi velador estaba desordenado. Para mí ese era mi problema, sobre todo después de haber vivido con una madre borderline que tenía TOC de comorbilidad. Y lo último fue retarme porque a veces en la mesa del comedor había cosas encima, cosas mías y de él, cuando íbamos a comer.
El problema no era la crítica en sí, sino cómo me lo decía.
“Ese velador es un desastre”.
“Ese mueble está asqueroso”.
“No se puede usar la mesa porque está llena de cosas”.
Todo con un tono desafiante.
A lo mejor a mí me caló más por estar en duelo, no lo sé. Pero esto me chocó aún más cuando esos días que fui a su casa por Navidad me di cuenta de que su vida era la de un adolescente.
Su madre se encargaba de tener todo en orden y él solamente se preocupaba de hacer su pieza. El almuerzo siempre estaba listo. Vamos, todos sabemos cómo es vivir con los padres. Y eso me dolió.
Ahí pensé que estaba herida. Él sabía por lo que yo estaba pasando. Al final mi duelo también había consistido en tener que lidiar con todas esas cosas, con la casa, con los recuerdos, con lo material. Yo vivía sola antes, pero en un espacio más pequeño. No sé, simplemente me decepcioné.
No supe cómo abordar el tema. Además, por las fechas estaba recayendo un poco en el duelo de manera más dura porque mi madre murió a fin de año. Aunque ahora no sé si habrá sido solo eso o ambas cosas. No sabía cómo decirle que me sentía herida y decepcionada.
Me alejé y me desconecté emocionalmente de él durante más o menos un mes. Estaba distante, pensando cómo decirle lo que sentía. Hasta que lo hablé con él y creo que ni lo entendió. Solo me pidió perdón, pero no lo sentí genuino. Se siente cuando lo es y cuando no.
Las cosas explotaron cuando tuvimos una conversación incómoda acerca de su familia. Él tiene un drama muy particular en su casa. Su hermana fue abusada por su padrastro y además es madre soltera. El niño no es hijo del padrastro. Aunque lograron sacar al tipo de la casa, su madre sigue viéndolo fuera.
La cosa es que, por conversaciones que no deberían haberse escuchado, parece que la madre estaba planeando volver a traer al tipo a la casa, con la excusa de que ella ayuda a su hija con todo para criar al bebé.
Yo estaba incómoda y no quería dar mi opinión. Es mucho.
Pero me la pidió, naturalmente. Y le dije lo que pensaba.
Le dije que la traición de su madre era innegable. Que era algo que obviamente no se podía transar. Que no tenían por qué seguir siendo cómplices de algo así y que deberían denunciar al tipo y contarle al resto de la familia lo que había pasado.
También le dije que, de una u otra forma, pensaba que su madre debía haber estado en una situación difícil y que, dadas las circunstancias, quizás ni siquiera procesaba lo que había pasado. Porque si no, no actuaría así. Además, lo amaba. Era su pareja y debe haber sido muy chocante para ella descubrir que era un abusador.
Después le dije que también era un tema que ellos fueran adultos y siguieran viviendo ahí. Ambos tienen más de 30. Y aquí ya empezó a irse todo por el borde.
Él me dijo que no, que eso no tenía nada que ver. Que su madre siempre había dicho que quería que se quedaran con ella para siempre. Y yo pensé: eso lo dicen muchas madres. Pero ella se quejaba de que todos salían y lo pasaban bien mientras ella tenía que quedarse haciendo tareas domésticas.
También le dije que, a pesar de la traición, yo no podía ignorar que de alguna manera también era abusivo que ella se encargara de ayudar a criar al niño, dar una tarjeta para todos sus gastos, ya que la hermana no trabajaba, mantener la casa impecable y además cuidar a la abuela.
Y con esto terminé de freírme.
Me dijo que a mí me afectaba eso porque estaba rayada con el tema. Que quería reducir todo a eso. Yo le dije que no, que le había dado muchas aristas sobre el tema, pero él insistió en que no.
Yo colapsé.
Me sentí pésimo. Me sentí tiritona y empecé a dudar. Sentí que estaba siendo indolente con su madre, con su hermana y con todo lo que sabemos que son las cargas que nos tocan a las mujeres por culpa de la sociedad.
Nos fuimos y yo me quedé en silencio. Solo le dije que esa conversación había sido muy incómoda. No aguanté más y de camino le dije que bajáramos. Que quería irme a mi casa sola, que necesitaba pensar y no estaba cómoda.
Él me preguntó si acaso no estaba cómoda con él. Le dije que no era eso. Me preguntó si quería terminar y yo le dije que sí. Que quizás estábamos en paradas distintas, que no nos comprendíamos. Pero lo hice de manera impulsiva e inconsciente, por todo lo que acababa de pasar.
Después intenté arreglarlo, pero fue peor.
Cuando conversé con él me dijo que tenía que quedarme sola. Que estaba frenética. Que ya lo había terminado dos veces. Que tenía que vivir mi vida y aprender a vivir sin él. Entiendo su resentimiento.
Pero lo que más me resonó hasta el día de hoy fue algo que me dijo después.
Intenté hacerle entender por qué me había sentado tan mal la conversación. Le dije que nuestras vidas eran distintas y que por eso me sentía insegura. Que para él un día normal era salir, que todo estuviera hecho, volver, tener el almuerzo listo y solo ordenar su pieza. Mientras que yo tenía que preocuparme de muchas más cosas y necesitaba comprensión. Sentía que él no le daba valor a todo eso.
Y entonces me dijo que yo no entendía que en su casa las cosas funcionaban diferente porque su mamá era como un robot programado que se levantaba a cocinar.
Eso me rompió el corazón.
No quise insistir más. Él quiso que quedáramos en contacto, pero fue peor. Me hizo refuerzo intermitente hasta que me cansé y decidí tomar contacto cero.
Y aquí estoy.
Me siento culpable por no haber podido manejar mejor las situaciones. Por no haberle correspondido mejor con el tema de la distancia. Siento que podríamos haber conversado mejor las cosas. No lo sé, soy un lío.
Lo amaba mucho y no entiendo cómo de un día para otro simplemente dejó de querer intentarlo. En el fondo de mi corazón sé que está bien que no estemos juntos, pero no lo puedo olvidar.
Eso. Gracias por leerme.
Saludos a todas
