Hola chicas, me gustaría compartir con vosotras una historia de amor que año tras años me ronda la cabeza…y el corazón.
No es la primera noche que sueño con él, ni la segunda…he perdido la cuenta de las veces que ha aparecido en mis sueños, sin esperarlo. Y no negaré que después de tener estos sueños dormida, fantaseo despierta con como sería nuestra vida.
No entiendo como siendo una historia de la adolescencia, no puedo quitármela de la cabeza. Creo que ha sido la única vez que he estado enamorada de alguien, a pesar de haber tenido relaciones larguísimas.
Nos conocimos con 8 años, llegué a un colegio nuevo, donde encontraría la peor pesadilla de los próximos años, llamada bullying. Desde el primer día, él estuvo conmigo, hacía que la pesadilla del bullying tuviera rayos de luz. Me empezó a gustar mucho, tanto que le pedí a mi madre que me organizará una cita con él (¡Con 8 años!). Ya os imagináis a mi madre llamando a su madre para que le dejara pasar una tarde conmigo. Ese fue nuestro secreto, nadie más supo que tuvimos «una cita». Me puse mi ropa favorita, y estuvimos toda la tarde en un parque, y como buena valiente, después le dije si le apetecía venir un rato a mí casa a jugar.

Desde ese día todo fue especial, en cada clase intercambiabamos notas, íbamos juntos a casa, las miradas eran increíbles y todos los findes estábamos juntos. Salíamos con un grupo en común, todos se terminaron dando cuenta de que entre los dos había algo especial. Era el primero que proponía jugar a la maldita botella para poder darnos algún pico, y yo esperaba con ansias. La vergüenza de ambos nos podía.
Estuvimos cuatro años en ese plan, solo intercambiabamos besos con un juego de por medio, pero teníamos algo tan especial que por más que pasara el tiempo y no avanzaramos, no se rompía lo «nuestro».
Después de cinco años y ya rozando la adolescencia, se armó de valor, estábamos en casa de un amigo jugando por toda ella, me dijo que le acompañara a una habitación. Me cogió de la mano y mirándome a los ojos con mucha timidez y nerviosismo, dejo sonar por su boca «Me preguntaba…si te gustaría…salir…» justo en ese momento, antes de que terminara la frase, una amiga interrumpió el momento abriendo la puerta. ¡No he sentido más rabia en la vida! ¡Cinco años esperando ese momento!. Después de que esta amiga se fuera, le pedí por favor que retomara lo que me estaba diciendo, estaba tan nervioso…que fue incapaz y se quedó en un intento de lo que pudo ser y no fue.
A pesar de eso, nada cambió, todo era igual de especial, pero no avanzábamos. Seguíamos con abrazos en todos momentos, besos con el juego de la botella…y queriendo ser lo que no nos atreviamos a ser, novios.
Después de tantos años, empecé a tener dudas, en mil ocasiones había pensado lanzarme y no me atrevía. El desgaste de los años y no avanzar, me hizo pensar que no le gustaba lo suficiente, que quizá era una ilusion mía pero que no era algo real..Y ahí cometí uno de los mayores errores de esa época, conocí a otro chico, y empezamos a salir durante unos meses.
A pesar de estar con este nuevo chico, mi corazón y mi cabeza estaba con el chico que durante años me había hecho sentir tanto, así que deje de salir con el nuevo chico, porque no estaba siendo sincera conmigo misma. El chico con el que tenía algo especial, se apartó un poco durante esa época, pero no se fue de mi vida, me espero. Cuando le dije que lo había dejado con el chico que estaba saliendo, en su cara lució una sonrisa increíble, en el fondo sabía que solo sentía por él.
Entre una cosa y otra, pasaron 8 años, desde que éramos unos niños, hasta nuestra adolescencia. Y puedo asegurar que en ningún momento en todo ese tiempo, lo nuestro dejo de ser «especial», pero la timidez nos paralizaba, y mil veces me pregunto qué hubiera sido de nosotros si hubiéramos sido más valientes.
En la adolescencia, nuestros caminos se bifurcaron, él conoció a un nuevo grupo de amigos y yo a otro. Al poco tiempo me mudé de ciudad para estudiar y ya nos dejaríamos de ver, lo poco que nos veíamos era cruzarnos por la calle…y lo que fue fuego, se convirtió en hielo. Los dos sabíamos lo que habíamos querido ser y lo especial que fue, y por la calle intercambiabamos miradas que lo reflejaban. No volvimos a hablar más.
Desde ese día, de mi mente no se ha ido, y de mi corazón tampoco. No sé cuántas veces ha aparecido por mis sueños mientras dormía, después despierto con impotencia por ver que nada de lo soñado es real. He pensado mil veces en retomar con él el contacto buscándole en redes sociales, pero mis inseguridades me matan. En estos últimos años he engordado muchísimo, y siento que no podría soportar ver como no quiere intercambiar una mísera conversación por ese motivo, o porque crea que ha pasado mucho tiempo.
La cuestión es que no se va de mi mente, sinceramente creo que ha sido el amor de mi vida y que a pesar de haber tenido otras relaciones, de nadie me he enamorado como de él. A veces pienso que es imposible que piense así, que es parte de mi pasado…pero creo que hay amores que pasan una vez en la vida y te dejan un poco de ellos en ti.
No entiendo porque no deja de aparecer en mis sueños, como me sigo ilusionando cada vez que aparece, como después de ellos pienso con una sonrisa en todos los momentos que vivimos…
Han pasado muchos años, pero nunca encontré a una persona que me hiciera sentir cosas que pensaba que no existían. Ojalá volviera a mí vida, y pudiéramos ser lo que no fuimos y tanto deseamos.
Hay amores que duran una vida juntos, y amores que aún separados, son el amor de su vida.
¿Porqué creéis que no dejo de soñar con él después de tanto tiempo? ¿Debería atreverme a hablarle? ¿Cómo podría iniciar la conversación con él? ¿Es normal esto que me pasa? No lo entiendo…
Un besito chicas, sois increíbles.