Cuando tenía 18 o 19 años empecé a aislarme, a darme atracones de comida recurrentes, a ducharme menos a menudo, me empezaron a costar una vida cosas que antes hacía fácilmente como estudiar, hacer deporte o salir a comprar. También empecé a tener problemas con mis amigos porque me notaban distante, vaga y muy cambiada, como si me hiciera la víctima constantemente y le echara la culpa a ellos. Investigué bastante (créeme, bastante) y creí que podía tener principios de depresión o episodios depresivos y, además, Trastorno por Atracón.
Pedí consejo de una profesora mía que había estudiado psicología para actores y me dijo que era posible que sí que tuviera principios de depresión o una depresión menor. No lo di por hecho porque no era psicóloga al fin y al cabo, pero lo tuve muy en cuenta porque lo estaba pasando realmente mal y quería salir de ahí como fuera, y para ello necesitaba saber qué me ocurría. Se lo conté a mis amigos y no recibí palabras de ánimo, apoyo o comprensión, sino miradas de desconfianza y dudas. Durante años intenté salir de ahí sola y hacerles ver lo que me pasaba, pero más de una vez me dijeron no me pasaba nada, que lo de la depresión era simplemente que en realidad me estaba haciendo la víctima y que si no salía de ahí era porque no quería.
Llegué a creerme que todo lo que me pasaba era culpa mía y que me lo había buscado, que si no salía de ahí era porque no quería a pesar que desde el principio pedí ayuda. Me distancié de mis amigos, dejamos de hablar y de tenernos en cuenta a pesar de que vivíamos juntos. Entonces empecé a mejorar por mi cuenta y conocí al que es mi novio, y poco a poco le iba contando lo que había ocurrido. Él sí me creyó y estaba de acuerdo conmigo en que era posible que tuviera depresión y Trastorno por Atracón (en ese momento ya había superado los atracones pero seguía teniendo ansiedad, una mala relación con la comida y una inseguridad y una falta de autoestima increíbles). Por determinadas cosas empecé a pasarlo realmente mal de nuevo hasta el punto de intentar provocarme el vómito, pensar seriamente en suicidarme y tener ataques de ansiedad casi a diario (esto ya en mi último año de carrera), así que fui al psicólogo por mi cuenta y le pagué con dinero que tenía ahorrado para que mis padres no se enterasen.
La psicóloga me dijo que sí había tenido Trastorno por Atracón, que era posible que depresión también aunque ya no pudiéramos saberlo y que lo que me pasó después era que todo me estaba superando y no sabía ya cómo escapar, así que recurría al suicidio y el vómito (aunque nunca hice nada). Ayer le enseñé una conversación en la que la que había sido mi mejor amiga me había llamado victimista (porque me había dolido una barbaridad) y me dio la razón a mí; no me estaba victimizando. Era ella la que, a pesar de haberle intentado explicar mil veces lo que me pasaba, seguía juzgándome y no queriendo escucharme. Ayer por fin confié en mí por primera vez porque alguien profesional le había dado validez a mis palabras después de casi 4 años de estar prácticamente sola en esto.
Así que, por favor, no le hagas lo mismo a él. Si ha pedido ayuda es porque la necesita, ya sea por que tenga depresión o porque algo dentro de él lo lleve a aislarse así sin él quererlo o darse cuenta. Por favor, ayudad a gente así, no les dejéis solos. Pasar por algo así y que nadie le dé validez a lo que te pasa por dentro es lo peor que me ha ocurrido en la vida.
Y he sido la niña más feliz del mundo, no he tenido trauma ninguno de ninguna clase. Fueron las circunstancias externas e internas.
Un saludo y suerte, aunque sea duro existe un final en eso.