El título lo dice todo, cada vez que mi hermana entra en escena se me cierra el estómago, tengo náuseas y muchísimas veces acabo escondida con un ataque de ansiedad. Hoy me ha vuelto a pasar.
Tiene 30 años, es algo mayor que yo y parece la chica perfecta con la vida perfecta. Parece que a mi familia se le ha olvidado cómo es en realidad. De pequeña me hizo la vida imposible, siendo agresiva, pegaba muchísimo, se metía en problemas y para tenerme asustada, me decía que si no hacía lo que ella quería o incluso si no asumía la culpa de las trastadas que ella hacía, me mataría.
Fuimos creciendo y hubo una época en la que se lo hico pasar horrible a mi madre hasta el punto en el que se cogió una depresión muy grande y quería quitarse de en medio. A nuestro otro hermano también le ha ocasionado problemas psicológicos y la psicóloga del colegio quiso hablar con mis padres.
Conforme pasaba el tiempo el maltrato por su parte se iba haciendo más y más «sutil», cosas supuestamente de persona con mucho carácter decían, pero era tan constante que dolía demasiado.
Yo también acabé cayendo en depresión hace unos 3-4 años, fui a terapia y me volví muy fuerte. Parecía otra persona, feliz, enérgica, decidida, sin miedo a la incertidumbre… hasta que aparecía mi hermana en escena. Es capaz de retirarnos la palabra a toda la familia y hacerte el vacío durante meses, gritarnos, pasa de ser lo más encantador del mundo a estar loca en cuestión de un segundo a la mínima que le molesta algo, no sé. Es horrible y no puedo más.
Ahora vive fuera y viene a comer a casa un par de días a la semana y yo me pongo mala. Os pongo un ejemplo…
Se sienta en la mesa, para empezar tiene que comer algo que le encante porque si no, se queja. Se pone a comentar lo maravillosa que es su vida, su trabajo, lo que cobra, sus viajes, todo gira en torno a ella. Es acabar de comer y quiere dormirse la siesta y se la quiere echar en el salón, no en su habitación. Lo que significa que tienes que dejarle el salón vacío a ella, darle un sofá entero y estar en absoluto silencio, o te vas a tu cuarto hasta que a ella le de la gana de despertarse. Si haces un mínimo ruido, se pone a voces. Si te plantas y te niegas a dejar el salón libre y le ofreces que duerma en su cuarto, a voces coge las cosas y se va a su casa quejándose. Parece una tontería pero os podéis imaginar que es así con cualquier mínima cosa que le molesta y se pone echa una absoluta furia.
Hoy ha llegado antes de tiempo a casa para llevarse a mi hermano casi sin avisar a tomarse algo al bar antes de comer. Yo estoy enferma y no puedo y necesitaba que me echasen una mano a limpiar la casa pero les ha dado igual, diciendo que volverían con tiempo (no han llegado). El caso es que nuestro gato ha salido corriendo por el pasillo, le ha dado un bocao en la pierna y ha continuado corriendo, ha sido todo cuestión de segundos. Es un gato joven y el veterinario nos ha dicho que es algo normal, no es malo y no es que esté siempre atacando. Se le regaña e intentamos jugar con él para que gaste energía y haga esto menos, cosa que funciona. No le ha hecho ni daño, pero a mi hermana al no esperárselo se le ha caído el móvil de las manos. Bueno… se le ha cambiado la cara, gritando que el gato tenía que aprender una lección y se ha puesto a perseguirlo. Me ha pisado todo el suelo recién fregado por mucho que la avisaba para que no lo hiciera y le daba igual, seguía buscando al gato que con miedo se había escondido. Lo ha encontrado, lo ha cogido y mientras le gritaba «hijo de puta» le ha pegado. Se escapó y salió corriendo. Yo le gritaba que parase y nada, que si le pegaba no iba a aprender pero ella decía que sí. Con las mismas apareció mi hermano y se fueron de buenas al bar.
Fui a buscar al gato y estaba asustado en la esquina de otro cuarto. Jamás lo he visto así, lo quise tocar y me mordió más fuerte que nunca. Ha estado con miedo escondido una hora entera y fue saliendo poco a poco pero atacándote si pasabas cerca. Me dio un ataque de ansiedad, como suele pasar cada vez que levanta la voz, me da pánico escucharla gritar o simplemente ver cómo se cambia su cara a una cara de maldad.
Luego es ella la que quería llevarse al gato con ella, ha adoptado otro y va de que ama a los animales. Al perro que teníamos antes le hacía igual, era un absoluto angelito que jamás hizo una trastada, el perro más bueno del mundo pero ella le pegaba patadas demasiado fuertes si lo sacaba a pasear y tiraba de la correa.
Ha vuelto a casa con su pareja y mi hermano a la vez que mis padres y ha vuelto a jugar el papel de hija perfecta, hasta siendo cariñosa con mis padres cosas que jamás ha hecho y obviamente de forma exagerada al estar su pareja delante. Comentando que hay que ver el bocao que le ha dado el gato y riéndose, como si hubiera sido un incidente sin más, sin contar lo que le ha hecho.
Me he tenido que encerrar en ese momento en el baño con otro ataque de ansiedad sin poder respirar, llorando sin poder controlarlo tampoco y mi madre que se ha dado cuenta, ha entrado detrás diciéndome que tengo que aprender a pasar de ella y a controlar mis nervios, que no me ponga así, que no me afecte.
Y yo digo, ¿de verdad tengo que aprender a que no me afecte, a que no me den ataques de ansiedad, a no llorar, a tragar todo? ¿cómo aprendo a no tenerle miedo y sentir náuseas cada vez que levanta la voz, a convivir con ella? ¿tengo que perdonar todo lo que nos ha hecho a todos, las amenazas de pequeña o lo muchísimo que me pegaba? Hace años medio aprendí a tolerarla, a convivir o incluso a salir con ella porque me llevaba bastante bien con su ex pero llegó un punto en el que no pude más y ahora cada vez que aparece, me encuentro peor. Y aunque no haga nada y el rato con ella vaya bien, yo siento que voy a explotar.
¿Cómo lo enfocaríais vosotras, qué opináis o qué haríais, viéndolo desde fuera? Estoy buscando sin suerte un trabajo como loca para volver a irme de mi casa, que ya estuve mucho tiempo fuera. He vuelto para estudiar desde aquí, me queda solo entregar una cosa y os juro que trabajaría de cualquier cosa en cualquier lugar remoto del mundo solo para poder escaparme de su lado.
