Queridísimas weloversizers. ¡Qué ilusión! Hola, por fin.
Me enrollaría mazo contándoos que gracias a las creadoras de esta maravilla de foro/ closet / biblia, conseguí aceptarme antes de sufrir en exceso las injusticias de la sociedad gordofóbica en la que vivimos, pero voy al tema (aun así gracias, a todas).
No sabría dónde encasillar este relato, porque tanto como desamor no es o igual sí, pero no con una persona sino con el mismo amor. Sí, me gusta, es desamor con el amor.
He sido una obsesa de badoo / lovoo / tinder, de esto ya hace unos añitos, pero decidí que se acabó, porque sí, porque ya no me divertía, me hacía sentir vacía con conversaciones vacías y huecos que pretendía llenar pero que realmente seguían vacíos.
Estaba yo empezando a acostumbrarme y a cerciorarme de que sola también se está bien, sola me refiero a sola sola, sin conversaciones de cuatro tíos abiertas en Instagram y otras dos en Whatsapp, etc. Sin que ningún pavo me mareara la perdiz vamos. Pues bueno, la historia es surrealista pero me la voy a ahorrar, acabé metida en un videojuego de rol y conocí a un chico, llamémosle Leo, con el que a día de hoy tengo una especie de relación, de esto ya hace un poquito más de un año.
¿Por qué le llamo “especie de relación”? Bien, vamos al meollo.
Coincidió que vivimos a poco menos de una hora, empezamos hablando de temas del juego y se convirtió enseguida en hablar diariamente por teléfono de nuestras vidas cosa de dos horas, quedábamos a una hora y venga el palique. Quedamos a las tres semanas de estar hablando todos los días y fue espectacular, pero del rollo de que desde el minuto cero ya sientes confianza como si os conocierais de antes, pues imaginaos cómo fue, además de que no fui un día no, fui tres días a su casa, así PUM. Como fue tan bien íbamos quedando sobre la marcha, semana sí, semana no, cada dos semanas, así.

Fue en cosa de dos meses que empezamos a hablar menos y los espacios entre quedada y quedada eran más grandes por circunstancias de la vida, sin más, pero cada vez era menos y menos y yo me empecé a mosquear y acabé diciéndoselo, fue cuando descubrí que a este chico la rutina le agobia, cualquier tipo de rutina, y yo que soy doña rutinas… Aun así se aclaró, amigas, hablad con total libertad con las personas que os importan y si no podéis, next.
Llegó el verano, terrible verano, me lo paso currando chicas, del palo de todos los días mil horas, trabajo con mis padres y tengo que estar al pie del cañón, sigo estudiando y hay que echarles un buen cable porque vivimos del verano.
Pues bien, verano igual a que yo no tengo tiempo libre y no era una relación como tal para que él viniese a verme, es complicado por el tema de alojamiento, tiempo, etc. Además que la distancia pasa de una hora a casi dos. No era viable igualmente. Como yo eso ya lo sabía, decidí hablar con él: ¿qúe va a pasar? Respuesta: ¿qué quieres que pase? Nada.
Pues nada, decidí poner fin a lo que fuese eso y me dio pena porque congeniábamos bastante guay pero faltaba algo, ganas supongo.
Aunque me tire todo el verano currando también hago mis pinitos eh, triunfé un poquito con un veraneante random jiji.
Llega septiembre, oh querido septiembre. Nada más entré por la puerta de mi habitación de mi piso de estudiantes PAM, Whatsapp de Leo: ¿qué pasa, qué tal estás? Bla bla bla, hablamos de nuestros veranos, bastante parecidos en el tema trabajo y yo con pelos y señales le conté mi lío, me lo pidió él que conste. No había cambiado nada, bueno sí, yo, estaba más serena y empezaba a entender el funcionamiento de esta relación que nos habíamos montado, así que volvimos a quedar y volvió a ser increíble aunque ahora tengamos menos tiempo, por estudios y trabajo solo podemos quedar dos días, una noche, que casi que son 24 horas pero es lo que hay en este momento.
Y así está la cosa a día de hoy, quedamos prácticamente una vez al mes, dos si se alinean los planetas, vamos a su casa, bebemos, hablamos mucho, follamos increíble, vemos pelis, dormimos juntos y repetimos hasta que se hace la hora de marcharse.
Voy a poneros un poco más en contexto para intentar destriparos un poco más mi cabesita.
Hablamos de TODO, confiamos al cien por cien el uno en el otro, nos compenetramos genial, al menos en los espacios que hemos estado juntos, intimidad implacable desde el principio, etc. Para mí, hemos formado lo que sería la base perfecta para una relación de pareja: amigos, amantes y confidentes.
¿Cuál es el problema? Que parece ser que no estamos enamorados. ¿Y cómo es posible eso? Pues eso amigas, ni zorra idea y es algo que me tiene frustradita. ¿Cómo es posible que funcionen tantas cosas tan bien y justamente falte lo más importante? El amor.
Él tiene claro que no quiere una relación seria y yo me di cuenta de que pese a que no considero estar preparada aún para eso, he querido sentir por él cosas que no sentía (antes del verano, para poneros en situación). Creo que es porque al ver que él pone el freno en ese tema, por muy acaramelado que se me ponga o todas las cosas que me dice que son muy de pareja, veo que sufriría yo, que sería yo la que se tendría que adaptar a su forma de ser y al no parecerme justo, freno yo también.
Todo esto lo hemos hablado y estamos de acuerdo. Más allá de que sea con este chico o con cualquier otra persona. Esta situación me parece casi sobrenatural. Si con Leo tengo todo eso y falta el amor de relación de pareja, ¿qué me espera con cualquier otra persona? No es que me cierre en banda, que quede claro, pero me cuesta mucho pensar en que en un futuro pueda encontrar a alguien con quien tener todo esto más el amor y eso me entristece bastante, a nivel sociedad.
Para finalizar, quería aclarar que la historia con Leo es una manera de enfocar el tema, es lo que estoy viviendo ahora mismo y un hecho justificado de las preguntas sobre el amor que me vienen a la cabeza.
Gracias por leerme, a todos.
Besitos.