Hola! Vengo a que, de una en una, me deis un guantazo, a ver si espabilo y me doy cuenta de lo evidente.
Hace casi dos meses conocí a un muchacho en Tinder. Tras hablar 12 horas seguidas sin parar por WhatsApp y luego una hora por teléfono, quisimos quedar al día siguiente, porque éramos tan iguales, era todo tan agradable y maravilloso… Dicho y hecho.
Primera cita un lunes después de trabajar. El tiempo se pasó volando. Hablamos de todo, hasta de nuestras cacas, tal era el nivel de confianza y buen rollo. En la segunda cita tuvimos nuestro primer beso (al día siguiente, vaya) y aaaal día siguiente ya se empezó a notar mucha tensión sexual. En la cuarta cita, es decir, el jueves, nos acostamos y /e quedé a dormir en su casa. Todo iba como la seda. Yo le encantaba y él a mi.
Mi morenazo alto, tatuado y con barba que me hacía cosquillas en el chichi. Qué más se puede pedir? Hubo días de playa, de cine, de excursiones por la ciudad, de sofá, de sexo… Hasta en alguna ocasión me decía cosas como «cuando conozcas a mis padres…». Vamos, no me jodas, así cualquiera se ilusiona! El día que hicimos un mes fuimos juntos a tatuarnos (cada uno su tatuaje, ojo, pero juntos). Me dijo que le había encantado esa experiencia, que ese tatu siempre le iba a recordar a mi, pasara lo que pasara entre nosotros más adelante. PERO!!!!! TACHAN!!!
A los dos días, tras irme de su casa por la mañana (dormíamos juntos mínimo 2 veces por semana), empecé a notarlo distante por WhatsApp. Ese día canceló una cita que teníamos hablada. Estuvo así 4 días en total (el enfriamiento coincidió justo con el día de antes de que empezaran sus vacaciones y se fuera a su casa de la playa, dato importante) y al quinto día me manda un tocho de WhatsApp diciendo que somos muy diferentes, que lo nuestro no va a buen puerto, que él tiene muchos prejuicios (wtf?) y qué necesita aclararse.
Chico, pues venga, suena a adiós. Estuve mal unos días, durante los cuales no hablamos. Lo borré de instagram y de Facebook. Al 3r día me manda un WhatsApp diciendo que me echa de menos, que era feliz conmigo y que quiere seguir. Yo, como soy imbécil, le digo que vale, que yo también lo echo de menos. Al día siguiente me vuelve a mandar casi el mismo mensaje que la primera vez. Si es que me lo merezco por gilipollas, chicas.
Y esta vez yo le contesto que no quiero más idas y venidas, me merezco a alguien que me valore y que no dude, que sea maduro y decidido. Desaparece casi una semana, y al 7o día aparece diciendo pues algo parecido al mensaje de antes, que me echa mucho de menos y que quiere tenerme en su vida. Y yo, como os he dicho antes, soy gilipollas y voy y le digo que venga, que quedamos hoy en mi casa para hablar. Y de nuevo os digo una cosa… Justo hoy se terminan sus vacas.
Opiniones, por favor. O guantazos, ya no sé…