Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Llevo con mi marido 12 años. Es buena persona, buen padre, trabajador (bueno lo era) y hasta hace poco estábamos bien. No perfectos pero bien.
Hace unos meses perdió el trabajo. Al principio pensé que sería algo temporal y que en unas semanas encontraría otra cosa. Pero van ya casi siete meses y la cosa se está complicando.
Él está distinto. Más apagado, sin energía. Se levanta tarde, va al gimnasio, hace cosas de casa… pero ya no es el mismo. Y yo también he cambiado con él.
Lo peor es que me da vergüenza admitirlo pero ya no me atrae. Me siento fatal al decirlo porque no ha hecho nada malo, no me ha faltado al respeto, ni me trata mal. Pero ya no me pone. Cuando se me acerca mi cuerpo no reacciona igual. Antes me encantaba que me abrazara y ahora me incomoda, le evito.
Creo que tiene que ver con que siempre fue un tío con iniciativa, con energía, con ganas de todo. Y ahora lo veo perdido, sin rumbo. Y me asusta darme cuenta de que eso influye tanto en mi deseo.
No sé si es porque me toca hacer de fuerte todo el tiempo, o porque me da rabia verle tan apagado. Pero me siento una mierda por pensarlo.
No se lo he contado a nadie porque suena superficial, a alguien más le ha pasado? ¿Es normal que el deseo se apague cuando cambia el equilibrio en la pareja?
